Momentos para el Defensor del Pueblo. Un articulo profético guiado por el sentido común

Antes de que se tomara ninguna medida en nuestro país y no mostrar las autoridades señal de preocupación por el peligro inminente, el sentido común nos hizo escribir este articulo, que le invito a leer nuevamente, para que se vea parte de la profecía cumplida.
Éste, conjuntamente con otro que titulamos “Que se esta esperando, nos hace sentir como si viviéramos un déjà Vu.
“En estos días no había rey en Israel y cada uno hacia lo que bien le parecía.” :(J21:25 RV60)
El caos, la anarquía, el desorden, amenaza al mundo y este “pedacito” de tierra, no ha de ser la excepción. Es más, creo que aquí es peor ya que además de lo que se ve venir tenemos un adicional que es “elecciones en tiempo de corona virus”. y en mar revuelto ganancia de pescadores.
Dios ha permitido que el hombre, haga de la tierra lo que le ha venido en gana, como mejor le ha parecido. Hemos destruido todo y hasta la dignidad que nos hace gente, ha recibido estocadas mortales.
Hoy no tengo intenciones de escribir mucho, es tiempo de ser precisos; me he levantado como siempre antes de las cinco de la mañana con la idea de escribir para lo que está pasando en estos tiempos.
Y veo el caos, el desorden, el abuso, la violencia, los atentados, la seguridad, los derechos, los deberes, la solidaridad, la empatía, la etica, la moral, la soberanía; en grave, grave peligro.
Es más, sin ser apocalíptico, veo el fantasma de la tercera guerra mundial tocando la puerta, veo crisis, hambre y destrucción. Veo una potencia acusando a otra de haber inoculado el virus, para frenar su economía y veo la otra acusándola para atrás de haberlo dejado salir intencionalmente, pues lo que es igual no es ventaja.
Veo más que diezmar la población, veo como le pasó a los de la Tribu de Benjamín después que el levita descuartizara su concubina y esparciera por las 12 tribus sus restos mutilado. Veo casi el exterminio de la humanidad, no por la corona que hoy circula, sino por el afán desmedido del control del mundo y “el establecimiento del hombre poderoso sobre Dios”. Como no podrán jugar todos a satisfacer el egoísmo humano, se romperá la baraja.
Eso veo, estamos como en los tiempos bíblico de jueces o en la parte de Israel cuando murió Josue y faltaron los líderes. No explicare esto, ahí están las escrituras.
Mientras llegan los extremos. Tendremos la parte intermedia, en donde se procurará medianamente, mantener la forma, las apariencias, mientras se en cierne para desarrollarse definitivamente el caos. Es como decir estamos en el ojo de la tormenta, en una aparente calma mientras la destrucción asecha y se pone en marcha.
Nadie estará seguro ni aun encerrándose en su casa, habrá que pelear literalmente hablando por nuestras vidas, como me dijo una vez el ido a destiempo Carlos Hernandez en una de las suplencias que hacía como Defensor del Pueblo.
Y…, hablando de Defensor: ¡Llegó la hora!; Aquí, en este momento, la institución debe demostrar que no es una entelequia, como algunos la catalogan. Demostrar que, si no es una realidad acabada, es la utopía con la que muchos hemos soñado. Estos son tiempos difíciles. Es muy probable que estas elecciones se den, sí, las de mañana 15 de marzo y digo que es muy probable, porque no hay nada seguro en la vida, ya perdimos una, estando en ella, y hoy hay mucha gente con temor que prefiera quedarse en su casa, justiciándose con un total…¿?
Hemos pedido en más de una ocasión, cuando todavía no había esta sombra tenebrosa, que el Defensor del Pueblo se acreditara como observador ante la JCE. Es más, hemos sugerido que ni siquiera es necesario que se acredite, ya que, por su función, el Defensor del Pueblo, tiene la obligación constitucional de contribuir en el mantenimiento, protección y salvaguarda de los derechos fundamentales, los colectivos y los difusos.
Lo que sucede o suceda en las elecciones, en los partidos ´políticos, en la JCE y en la institucionalidad del país, en el abuso que se pudiera estar haciendo de parte de quien detente el poder en cualquier grado, gobierno central u oposición en cualquier alcaldía; afecta derechos colectivos, difusos y fundamentales y el Defensor del Pueblo; figura nacional de derechos humanos con peso internacional, debe tomar partido sin pedir autorización; es su papel, es su deber, son sus funciones.
Es la obligación del Defensor del Pueblo unirse a PROCONSUMIDOR para evitar que se discrimine a los dominicanos o habitantes a la hora de suministrar medicamentos, alimentos, o dar servicio en tiempos “normales” mucho más, en tiempos de crisis y sobre lo que sea. Es un deber y una obligación del Defensor del Pueblo, como lo es de PROCONSUMIDOR orientar a la población sobre qué hacer en estos tiempos.
Por ejemplo, demandar que se habiliten teléfonos o servicios vía internet, en todas las oficinas públicas, para brindar o proveer servicios, sin que sea necesario la presencia de las personas. Instar a las empresas privadas o a las instituciones pública a incentivar el trabajo desde el hogar hasta tanto pase la crisis. Incentivar oficinas privadas prestadoras de servicios públicos, telefónicas, electricidad, bancos, por ejemplo, cobrar vía internet o dar gracia para pagos.
Proponer al Ministerio de Educación impartir las clases en líneas, o sea, desarrollar tareas conforme al programa, utilizando el internet como aula virtual para evitar la presencia en las aulas físicas y desarticular así, el principal foco de contagio y propagación del virus. En fin, son tantas cosas que se pueden hacer que enumerarlas sería limitarlas.
Es un deber y una obligación del Defensor del Pueblo denunciar abusos y atropellamientos. En pocas palabras: ¡Le ha llegado la hora al Defensor!
Se avecina una crisis política, el gobierno, ni tonto ni perezoso ha de declarar en los próximos días una emergencia nacional: Así se blinda constitucionalmente con todo lo que eso implica, y estoy seguro, aflorará o se denunciará el fantasma del 210 de 1844, y con todo lo que la tormenta arrastra. ¿Se oye el rio sonar? Significa que trae piedras.
Este es el tiempo que demanda demostrar que ente constitucional independiente como el Defensor del Pueblo, ha de ser fuente de equilibrio, imparcialidad, sobriedad y ecuanimidad, fuente en la que se puede refugiar el pueblo en busca de seguridad o por lo menos de tranquilidad.
Una voz que no suene a bocina sin importar el color. Que se empiece hoy, antes que tome vigencia la expresión “En aquellos días no había rey en Israel y cada quien hacia lo que le parecía Mejor (RVC J: 21:25). Hasta la próxima. Dario Nin

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