Nuestra falta de fe nos hace poner a prueba a Dios y sólo cuando somos heridos volvemos a aclamar por fe.

Nuestra falta de fe nos hace poner a prueba a Dios y sólo cuando somos heridos volvemos a aclamar por fe.
Hermano, que Dios te bendiga hoy rica y abundantemente. En el día de hoy tendremos una reflexión extraída de los Salmos 78. Vamos a citar algunos versículos de ese Salmo para concluir que nuestra falta de fe nos hace poner a prueba a Dios y sólo cuando somos heridos volvemos a aclamar por fe.
En el primer versículo de ese salmo 78 encontramos una exhortación divina: “Pueblo mío, escucha mis enseñanzas; inclina tu oído a las palabras de mi boca.
Poner a prueba a Dios, trae consecuencias hermanos, aún el Señor conceda lo pedido…, trae consecuencias y las lecciones son recogidas en el capítulo 78 de Salmos como ya le dije. Este en sus versos 17 al 19 nos expresa: “Pero ellos volvieron a pecar contra Dios; en el desierto se rebelaron contra el Altísimo 18 Decidieron poner a prueba a Dios y pidieron comida a su antojo. 19 Hablaron en contra de Dios, y dijeron: «¿Podrá Dios tendernos una mesa en el desierto?”
El pueblo que ahora duda de lo que Dios puede hacer, fue el mismo que vio brotar aguas a torrentes de una peña en el desierto. Aun asi vuelven a dudar de Dios e intentan ponerlo a prueba.
Cabe aquí una pregunta: ¡Cuál fue la respuesta de Dios frente este cuestionamiento y nueva afrenta por falta de fe?

Nos dice la palabra el en los versículos del 21 al 27 del mismo capítulo 78 de Salmos lo siguiente: “ Cuando el Señor oyó esto, se indignó y su furor se encendió contra Jacob, como un fuego; su furor se encendió contra Israel,22 porque no tuvieron fe en Dios, ni confiaron en que él podía salvarlos.
23 Sin embargo, dio órdenes a las nubes, y abrió las compuertas de los cielos, 24 y como lluvia dejó caer sobre ellos el maná; ¡les dio a comer el trigo de los cielos!
25 ¡Los mortales comieron pan angelical! ¡Dios les envió comida hasta saciarlos! 26 Cambió la dirección del viento del este, y con su poder hizo venir el viento del sur, 27 y cayó sobre ellos carne como lluvia; ¡llovieron tantas aves como arena hay en el mar!
Hermanos, lo que hasta ahora hemos visto, no arrojó ninguna consecuencia negativa, al parecer todo le ha salido a pedir de boca al pueblo, a pesar de haber provocado el enojo de Dios, pues han recibido pan y carne en suma abundancia, más, mucho más, de lo que habían pedido.
Pero, para su desgracia su falta de fe traería consecuencias.
Dice la palabra en los versículos 30 al 33 que: “que aún no habían calmado su hambre, que aún tenían comida en la boca cuando el furor de Dios vino sobre ellos y acabó con sus hombres más robustos; ¡Dios derribó a los mejores israelitas!
32 A pesar de todo, (nos continúa diciendo la palabra, ahora en el verso 32) ellos siguieron pecando y no dieron crédito a sus grandes hechos.33 Por eso Dios puso fin a sus días, ¡y en un soplo les quitó la vida.
Hermano hoy nos preguntamos nosotros; me pregunto yo, le pregunto a ustedes: ¿Imitaremos nosotros al pueblo de Israel y si lo imitamos, tendremos las mismas consecuencias?
Yo creo que sí, que hoy estamos imitando al pueblo de Israel y solo inclinamos el rostro a Dios, porque Éste nos ha herido, nos está haciendo morir como pasaba con el pueblo; porque dice el mismo Salmo 78 en sus versos del 34 al 38 que: “Si Dios los hacía morir, ellos lo buscaban y con gran diligencia se volvían a él; 35 ¡se acordaban de que Dios era su refugio, de que el Dios Altísimo era su redentor! 36 pero con los labios (dice la palabra) lo adulaban, y con la lengua le mentían 37 En el fondo, nunca fueron rectos con El, ni se mantuvieron fieles a su pacto.38 Dios, en su bondad, les perdonaba su maldad; más de una vez contuvo (Dios) su enojo….
Y…, yo pregunto: ¿Cuantas veces ha contenido Dios su enojo contra nosotros? ¿Cómo lo estamos buscando hoy? De labios…, pero nuestra lengua realmente miente, nuestro corazón no está.
¡Que Dios nos ilumine! Abramos señores nuestro corazón para que Él lo llene, porque hoy clamamos porque estamos en medio de la tribulación. Mañana cuando esto se vaya, cuando esto cese, volvemos a olvidarnos de Dios, hasta que Dios vuelva a halarnos de la forma en que lo ha hecho; pero quizás ya sea muy tarde.
¡QUE DIOS TE BENDIGA, HOY MAÑANA Y SIEMPRE!
Amen.
Darío Nin

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