¿Nos espera, la suerte de la mujer de Lot? ¿Te convertirás tú, en una estatua de sal?

Bendiciones hermanos, hermanas. Bendiciones. ¡Dios le bendiga rica y abundantemente hoy mañana y siempre!

¿Nos espera, la suerte de la mujer de Lot?
¿Te convertirás tú, en una estatua de sal?

Caray…, lo menos que una persona quisiera es ser trágico, o que se le catalogue de ave de mal augurio o pájaro de mal agüero.
Pero cuando una persona tiene el ojo en la realidad y tiene el sentido común como herramienta principal, muy difícilmente erre en sus predicciones.

Utilizar el sentido común, tal vez no quepa dentro del método científico, a criterios de muchos, pero yo creo que sí.
El sentido común se acrisola por la observación continua. Se conoce el fenómeno, aunque no se justifiquen correctamente las causas reales. La inducción y la deducción, son parte indisoluble del buen sentido común.

Los judaicos, entre ellos los cristianos, conocemos muy bien la historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Conocemos muy bien también, la protección y cuidado que dispensó Abram (posteriormente Abraham) a su sobrino Lot, su esposa y su familia. A tal punto de que, con trescientos dieciocho hombres, le cayó atrás a un ejército que había hecho huir a los reyes de Sodoma y Gomorra para rescatar sus a parientes.

Abram toma la decisión arriesgada de rescatar a su sobrino y familia, no obstante, haberse dividido pues, entre ellos surgió disputa por las posesiones y los bienes.

En éste, primó el sentido de la lealtad familiar, más que la disputa y la división. Lo que demuestra, tras poner en riesgo su propia vida para salvar la del sobrino.

Hago un paréntesis para recordarle que Lot, el sobrino de Abram, fue el único pariente que le acompañó a Abram y a Saraí (posteriormente Sara), cuando Abram recibió el mandato de Dios de “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”.

Muchos dicen que Lot fue de tropiezo a Abram, pues al permitir que éste, le acompañara no ejecutó la orden tal cual Dios le dictó de “Vete de tu tierra y de tu parentela” (Lot es su pariente).

No hay duda que Lot fue un gran seguidor de Abram, creían en su visión y le acompañaba donde quiera que este fuera. Pareciera que nada separaría a estos. Partieron de cero y sin nada, caminaron juntos, hasta que la prosperidad material trajo la división entre ellos, pues cuando fueron ricos, se acabó la unidad familiar, se olvidaron las vicisitudes superadas juntos; ya la ambición había despertado el ego, que trajo la separación y sus circunstancias.

Al determinar que la separación era lo mejor para ambos, Abram, no tomó ventaja alguna, muy por el contrario, se puso en desventaja material al permitir a Lot, que escogiera él primero las tierras que deseaba para sí, y que sólo después que él lo hiciera, Abram tomaría la suya.

Sin embargo, Lot no tuvo miramiento moral alguno y llegada a la hora, quiso sacar ventaja de las mejores tierras; la llanura de Sodoma, y se fue a vivir allí. Lo que le trajo consecuencias hasta el final de sus días, pero aun asi, Abran trata de defenderlo ante Dios, cuando intervienen ante el Señor para que no destruya a Sodoma pues entiende que allí en donde vivía su sobrino, quedarían aun cinco justos. No le puso a Lot, al Señor, como causa de justicia, pues realmente no lo era.

De Lot y Abram hay muchas lecciones que extraer. Aquí vemos como un conflicto de intereses destruye una unidad que partió de cero hasta la riqueza extrema.

Lo que ahora queremos destacar, es lo que le sucede a la mujer del Sobrino de Abram (Lot), cuando salen de Sodoma.

Recordemos que Dios resuelve destruir a Sodoma Y Gomorra, y le dice a Lot que salga de la ciudad, que ya apura la destrucción. Estos tardan en tomar la decisión y los mismos enviados del Señor frente a la indecisión y el retardo lo toma de la mano para sacarlo.

Aun fuera de la ciudad por las manos de los propios enviados del Señor, Lot sigue dudando, a tal punto que contradice al mismo Dios sobre el lugar de destino y eso también le concede el Señor, pero le hizo una advertencia. La que encontramos en Génesis 19:17 que citamos a continuación: “Una vez que los sacaron, le dijeron:
«¡Corre, ponte a salvo! No mires hacia atrás, ni te detengas en toda esta llanura. ¡Huye a los montes, no sea que perezcas!»

Pero aun con este mandato claro, a la mujer de Lot le tentó la curiosidad y la desobediencia y la Biblia registra que: citamos Gn 19:26” Pero la mujer de Lot miró hacia atrás, y quedó convertida en una estatua de sal”

La palabra nos cuenta que Dios destruyó a Sodoma y Gomorra con fuego y azufre que descendió del cielo. G.19:24 “ Entonces el Señor hizo llover desde los cielos azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra, 25 y destruyó las ciudades y toda aquella llanura, junto con todos los habitantes de aquellas ciudades y los productos de la tierra”.

El morbo, la curiosidad, el déjame ver, el no creer y ser infiel al mandato, alcanzó a la mujer de Lot, cuando ya pudo estar a salva.
Esto es lo que nos sucede hoy de regreso a la calle tras la cuarentena a que nos obligó las anunciadas consecuencias de Covid 19. No le hemos creído a Dios, al permitir, lo que ha permitido. Estamos apostado a un… ¿“y será verdad”?

En consecuencia, tal como le pasó a la Mujer de Lot, Si la destrucción no nos alcanzó cuando llovía azufre y fuego, nos destruirá la desobediencia y la curiosidad de ver lo destruido y la desgracia también nos alcanzará.

Nínive la de la historia Jonás, se salvó porque realmente le creyó a Dios. Se vistió de cilicio, y de corazón se arrepintió.

Ahora me pregunto: qué es lo que nos espera de ahora en adelante Nínive o Sodoma. Hemos aprendido algo de la lección o repetiremos el grado, ¿” nos quemaremos”?

¿Hubo arrepentimiento real tras tantas suplicas y oraciones a Dios o hubo hipocresía de labios y mentiras de lengua?

¡Que Dios te continúe bendiciendo hoy mañana y siempre!
Hasta la próxima.

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