David Pudo con arrojo y astucia, vencer a Goliat. ¿Cómo enfrentas tú tus gigantes enemigos?

Bendiciones mis hermanos, mis hermanas: Compartimos “momentos de reflexión para crecer”
David Pudo con arrojo y astucia, vencer a Goliat. ¿Cómo enfrentas tú tus gigantes enemigos?

Se ha contado un sin número de veces la leyenda de la derrota del gigante Goliat, por parte del Joven David.
No hay dudas de que, el arrojo y la determinación de David tuvieron mucho que ver con su victoria, pero más aún lo tuvo, su astucia.
Cuando David se interesó por el desafío que durante cuarenta días, el gigante Goliat lanzaba contra Saúl y su ejército. Se aseguró bien de saber de quien se trataba y cuál sería la recompensa de enfrentarse y vencer al gigante.
David obtuvo la confirmación de la respuesta del mismo rey, pero no se llevó del consejo del Rey.
Sabemos que Saúl descalificó al principio a David por su impericia cuando le dijo: “No creo que puedas pelear contra él, pues todavía eres muy joven y él ha sido un guerrero desde su juventud”
David le hizo saber sus hazañas contra las fieras; oso o leones que atacaban las ovejas de su padre cuando pastaban. Y le aseguró al rey que el señor siempre le libró de las garras de esas fieras y que, lo hará también de las manos del filisteo gigante.
Esta afirmación convenció a tal punto a Saúl, que no le quedó más opción que decirle “Ve, pues y que el Señor te acompañe”
Suponemos que la mejor coraza, el mejor casco, la mejor ropa, la mejor espada, eran la del rey, y eso se lo colocó el mismo Saúl a David. Sin embargo, David le rechazó dicho desprendimiento en su favor diciéndole. “No puedo moverme con estas cosas, porque nunca los he usado”.
En lugar de estas tradicionales armas de guerra, David tomó su bastón, escogió del arroyo cinco piedras lisas y la puso en su morral, luego, tomó su honda y se fue al encuentro del filisteo.

Todos los que hemos leído el pasaje, habremos de recordar que el gigante se burló del joven David cuando lo vio, e incluso menospreció que se presentara ante él con un palo, como si fuera él, algún perro para que viniese a darle de palos.
Ya conocemos el fin de la historia.
Hoy la recreo para que tomemos conciencia de que a veces las armas convencionales y tradicionales, no son las necesarias y útiles para vencer a un enemigo que espera que vengas ataviado con estas.
Cuando las circunstancias lo demandan hay que acudir a armas no convencionales que tomen de sorpresa al adversario poderos, que lo desconcerte y no le seamos predecibles.
Una cosa no cambio David. Fue enfrentar a ese gigante en el nombre del Señor de los Ejércitos, convencido que Él le libraría de las garras del enemigo una vez más.
A ti te pregunto: con qué armas enfrentas tus gigantes. En Psicología se dice que de vez en cuando es necesario romper el encuadre, o sea, la respuesta o la reacción esperada.
Hasta la próxima. ¡Que Dios te Bendiga, hoy, mañana y siempre!
Dr. Dario Nin

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