El Leonel que no conocíamos. REFLEXIONES EN CAMPAÑA #37

Santo Domingo,22 de junio 2020
El Leonel que no conocíamos
Por: José Francisco Peña Guaba

Conozco a Leonel hace más de 30 años, lo que me permite ver la metamorfosis que en él ha producido la vida, el paso por el Poder y la actitud que en su contra asumieron quienes él creía sus amigos y compañeros. Quienes lo conocemos sabemos que es un hombre noble, que no ha planeado ni realizado acciones contra nadie, que no siente odio, en fin, alguien de mansedumbre ampliamente conocida, apacible, racional en el análisis y, particularmente, para nada intempestivo.

Leonel llega muy joven al joven al poder, con 42 años. Si pudo salir bien librado de esa primera prueba del cuatrienio 1996-2000, no lo duden, fue por su forma de ser, que acompaña de una inteligencia cultivada que le ha permitido, sin lugar a dudas, ser el político de mayor formación y experiencia de Estado con que contamos hoy día.

Su proverbial parsimonia nos hace recordar al Dr. Balaguer. Su pasión por lo cultural y educacional se lo debe a su maestro, el profesor Bosch. Su inmensa biblioteca y la voracidad con que de manera vehemente lee cuanto libro y tema le conquiste, e igualmente en su solidaridad internacionalista, en eso se parece a José Francisco Peña Gómez.

El Leonel que conocíamos todos era institucionalista, amaba a su partido, no hizo grupo, su tendencia era el partido entero. Siempre pensó primero en el PLD. Era tal su entrega que los aliados comentábamos que él encabezaba la lista de los ortodoxos, pues pocos como él asumieron el lema de los morados, “Servir al partido para servir al pueblo.”
Leonel eran tan peledeista que nunca se le ocurrió pensar ni siquiera en proponer un familiar o asistente a miembro del Comité Político. Para él eso era sagrado, un mecanismo democrático al que se ascendía por el mérito.

Disciplinado frente a su partido, siempre apoyó la voluntad de la mayoría aunque no estuviera de acuerdo. Las decisiones del partido no se discutían y se ejecutaban de igual manera. Leal y sumiso a las directrices partidarias, así era Leonel.

El partido tuvo todo el poder mientras fue presidente de la República y su dirigencia ocupó cuando menos el 90% de todos los cargos públicos. Fortaleció a su organización hasta que adquirió mayoría en todos los estamentos, contribuyendo de manera decisiva a que se ganaran 6 elecciones consecutivas.

Cuando en el 2015 me tocó mediar entre él y Danilo, me convencí de lo mucho que amaba este hombre a su partido, que por otra victoria electoral renunció a sus aspiraciones. Aceptó… pero nunca dejó de advertir que pese a los “candados constitucionales”, como mecanismos para evitar la crisis política, ésta llegaría. Cuando hizo asomo el interés palaciego de una nueva reforma constitucional para reintroducir nueva vez la repostulación presidencial, ahí mismo comenzamos a palpar algunos cambios en Leonel.

La mayoría de sus colaboradores pensaba que él solo llegaría hasta que se produjera la decisión definitiva del partido, que previsiblemente iba a ser la de imponer la reelección del Presidente Medina. Ahí comenzó su lucha contra la modificación constitucional, hasta que la llevó, ante la inminencia del apabullamiento que se tramaba, a los “organismos internos” del seno del pueblo. Entonces vimos un Leonel decidido a echar el pleito, lo que le costó muchos esfuerzos pero, al final lo logró, acompañado de valerosos diputados de la patria a quienes el dinero no pudo hacer cambiar de posición.

Cuando se decidió lo de la participación en las primarias frente al Gobierno sabía que sería muy difícil vencerlo, pese a tener la mayoría. El fraude del poder se impuso y para colmo se buscó un “outsider” de candidato, para tratar de humillarle más.

La cúpula palaciega se obstinó en derrotarlo y en quebrar sus finanzas de campaña, porque sabían que se habían invertido todas las reservas y utilizado todas las relaciones para lograr ser el abanderado de la candidatura del PLD. Previamente habían hecho aprobar en la Ley Electoral artículos contra el transfuguismo, solo para tratar de evitar que él pudiera ser candidato por otros partidos. Pero para mala suerte de los oficialistas, aprobaron unos textos de manera diferente a su intención, de manera que terminaron prohibiéndole ser candidatos por otro partido solamente a los candidatos electos por un partido, no a los precandidatos.

El Dr. Fernández trató de que se escucharan sus alegatos sobre el fraude, pero fue hasta objeto de burlas en sus reclamos pedido ante el órgano comicial.

No puede negarse que en el equipo de trabajo había dudas acerca de cuál sería su decisión. Yo sabía que no, que ya era tarde y que él no se devolvería. Cuando me solicitaron mi opinión ya yo tenía armada la Gran Alianza Nacional Renovadora (GANAR), integrada inicialmente por 4 partidos (Quisqueyano Demócrata, Unidad Nacional, Fuerza Nacional Progresista y Bloque Institucional Socialdemócrata). Poco después conocí la valiente decisión de los compañeros del Partido de los Trabajadores Dominicanos, encabezado por su presidente y secretario general, Antonio Florián (Peñita) y Francisco Luciano, respectivamente, quienes decidieron unir su partido al equipo del sector del PLD de Leonel para constituir como partido a la FUERZA DEL PUEBLO. Ya éramos cinco organizaciones.

Aunque hablé con mi amigo Quique Antún fue personalmente Leonel quien logró la inclusión del Partido Reformista Social Cristiano y que ellos encabezaran legalmente la alianza presidencial.

En cada convención de proclamación de Leonel realizada por los partidos de la alianza, nos convencíamos que ese no era el mismo Leonel. Tuvo también que ganar una batalla legal sin precedentes para que los tribunales aceptaran su candidatura, mientras el gobierno hizo de todo para impedirlo. Nueva vez, ¡mordieron el polvo de la derrota!

Leonel salió a la calle en contra de todos los pronósticos. Presionaron a nuestros colaboradores económicos y a los empleados que teníamos en el Estado, que eran parte de nuestra estructura dirigencial. Muchos pensamos en que Leonel había sido llevado al poder por Balaguer desde el poder, y que desde el gobierno había fortalecido a la estrella amarilla con triunfos electorales. Entonces nos dimos cuenta de qué madera noble está hecho este hombre: contra las previsiones de quienes creían que solo desde el gobierno él podría hacerlo, salió al ruedo electoral sin recursos económicos, a buscar votos en un país clientelar. Me acordé de los tiempos difíciles de los 7O en el viejo perredé y me dije: “Se calzó las botas de líder.”

Es un guerrero que en la liza se ha enfrentado a todo: a la traición de quienes él hizo o contribuyó decisivamente a que fueran lo que son hoy, a los aguacates que dejó y que cayeron en la otra finca, al propósito de hacerle quebrar evitando aportes privados, a la decisión de su esposa de aceptarle la candidatura vicepresidencial al candidato ilegítimo, a las cancelaciones masivas de dirigentes de su sector, al interés del aparato mediático del gobierno de disminuirlo, a la amenaza de revisión fiscal de colaborares económicos de su campaña, al chantaje a las bases del PLD para evitar que voten por él. A todos y a todo los ha enfrentado con gallardía, sin miedo a nada.

Este hombre ha desafiado hasta la naturaleza porque ni el COVID lo ha parado, al contrario, está visitando todo el país llevando su mensaje. Para dar no tiene ni una menta, ni hay nada a cambio qué obtener por los votos que se emitirán a su favor el 5 de julio. No será la cantidad lo importante, si bien en su peor escenario él decidirá el gobierno en la 2da. vuelta. Es la proeza de salir adelante en el país más clientelar de América Latina, a buscar un espacio de apoyo sólido de la población armado sólo con dos herramientas, sus gestiones gubernamentales y sus condiciones excepcionales, que lo hacen entenderse como la mejor opción que tiene el país en la actualidad, sobre todo a la vista de la grave crisis que nos espera por las secuelas que nos dejará el coronavirus.

Leonel no tiene que decirme que emuló la resiliencia de su maestro, el Profesor Bosch, cuando en el 1973, con 64 años a cuestas, decidió abandonar al glorioso y portentoso PRD y construir desde sus cimientos al PLD. Sé que de ese manantial abrevó Leonel para tomar similar decisión teniendo dos años más de edad. Hay que tener un corazón joven e impetuoso para tomar esa iniciativa, mucho arrojo para enfrentarse al gobierno y refundar un partido, para comenzar de nuevo. Una diferencia fundamental a su favor es que cuenta con decenas y decenas de miles de fieles simpatizantes, que le acompañan convencidos y orgullosos de que están siguiendo al timonel que necesita la nación para estos tiempos.

En pocos días se sabrán finalmente los resultados de tan revolucionario esfuerzo. Lo que de antemano sé es que la cúpula palaciega no se imaginó jamás el gladiador con el que se estaban enfrentando. Nada material envilece a Leonel y ningún espacio de poder le hará cambiar sus convicciones. Con este paso histórico Leonel se convirtió en el 4to. líder democrático del país de los últimos 100 años. No es solamente la suma de votos sino su reciedumbre lo que lo está colocando en un nuevo sitial de Líder, que es mil veces más grande que ser presidente.

A la cúpula palaciega y al adocenado Comité Político del PLD deben resonarle los oídos por haber subestimado a Leonel, como si alguien les recordara continuamente la frase del Almirante japonés Isoruko Yamamoto, cuando en el ataque a Pearl Harbor expresó: “Me temo que hemos despertado a un gigante dormido.”
JFPG Dan/Sfd

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