Una lección para todos. REFLEXIONES EN CAMPAÑA #49

Santo Domingo, 07 de julio 2020

Una lección para todos
Por: José Francisco Peña Guaba

Los resultados de las elecciones de este domingo tienen varias derivaciones importantes, quizá la principal de ellas el hecho de que suponen una lección sin precedentes para la toda la clase política. El pueblo sabio envió un mensaje claro para todos los actores del proceso, para los del Gobierno y para los de la oposición. Para quienes hasta ahora se encuentran al frente de la “cosa pública”, les envió esta recomendaciones. Veamos:

Primera.- Que parafraseando a Abraham Lincoln, “una casa dividida en sí misma no puede sostenerse”. La división del PLD, no importando los números obtenidos de parte y parte, reflejan claramente que su unidad monolítica era necesaria, que los resabios internos han hecho colapsar la estructura morada, todo por no buscar vías de entendimiento.

Sólo pensar que como quieran podían ganar, incluso faltándole una de sus partes -la que se llevó Leonel- fue una osadía de la dirigencia actual del PLD. Se los dije de todas las maneras posibles a los amigos de la tolda morada pero, no hubo forma de que lo entendieran así. Ambos grupos prefirieron a un tercero, al PRM; ambos grupos se radicalizaron de tal manera que no importaron los argumentos ni las pruebas. Al final ambos escogieron a Luis como alternativa antes que uno de ellos, uno de su mismo partido, alcanzara o conservara el poder. El resentimiento se apoderó de todos sin excepción y se les olvidó que, en esa debacle, los únicos que van a perder, las victimas de esa confrontación estéril son las bases del PLD, humildes como nuestro pueblo. Ellas pagarán los platos que otros rompieron.

A nadie se le ocurrió pensar primero en las bases del partido, los protagonistas reales de esta historia de desaciertos y a las que, sin embargo, todos les debían agradecimiento. Pero, la vorágine de auto-destrucción en la que cayeron genera daños colaterales muy serios, siendo precisamente los más débiles, los que no fueron escuchados, las bases, quienes sufren sus consecuencias. Vayan con ellas mi mayor solidaridad y disculpa por todo lo que hicimos para castigarlas, sin motivo alguno.

Segundo.- Que el hartazgo no sólo estaba en el liderazgo nacional sino también en el ámbito local. Era tan fácil darse cuenta de que el tsunami senatorial llegaría a casi todos los candidatos del PLD, muchos de los cuales iban por una tercera y cuarta repostulación, que sorprende que ni siquiera se hubiera considerado. Esos senadores-candidatos les cerraron las puertas al nuevo liderazgo del partido, pero su pago fue que a sus candidatos les votaron en contra hasta sus propios compañeros, que hastiados de imposiciones le cobraron caro a la cúpula morada su falta de miras. Solo hay que notar que sobreviven figuras relativamente nuevas, como el caso de Barahona y Elías Piña, donde una causa eficiente para su conservación fue la no postulación de los mismos candidatos de siempre. De lo contrario hoy también estarían del lado opositor. Se olvidó el amigo Presidente Medina que todos venían de una reelección por reelección en el 2016 y, aunque hubo primarias en el 2019, fueron organizadas de manera tal que los mismos de siempre las ganaran. Ahí están los resultados.

Tercero.- Qué tal como le expresé en reiteradas ocasiones el peledeismo gobernante tenía un piso del 34% (lo que sacó Hipólito con la difícil situación económica del 2004), pero que su techo no pasaría de 39; que no había forma alguna de que crecieran más, porque los votos de la diferencia los tenía Leonel en el bolsillo y que sin acuerdo entre ellos se perderían las elecciones, como ocurrió.

Cuarto.- Que las columnas del PLD y la FP no aguantarían el sismo creado por el “golpe perceptivo” dado por las encuestas Gallup y Greenberg, que con su prestigio y credibilidad en la población impondrían (e impusieron) la percepción derrotista en ambos grupos: en los morados, porque se evidenció que no tendrían manera alguna de retener el poder y se crearon las condiciones para que inclusive parte de su dirigencia arreglara sus asuntos en el bando contrario.

En muchos casos, para no comprometerse con una causa pérdida bajaron los brazos y se neutralizaron, dejando que la procesión pasase. En el caso particular de la FP, ante lo inevitable y para no buscarse más problemas, dada la posibilidad de una escasa votación, quienes no nos vieran posibilidades se bajarían del barco, lo que a fin de cuentas ocurrió quitándonos la posibilidad de ser la diferencia. Los efectos de la percepción negativa fueron tales que la pérdida de apoyo generada a la FP evitó la 2da. vuelta electoral. Siempre supimos que el gobierno tenía su techo y que al final, nosotros nos caeríamos sobre todo porque no teníamos en nuestra alianza lo de la operatividad del día “D”. En efecto, no contábamos con los suficientes recursos económicos ni para transportar ni defender nuestros votos el 5 de Julio. Sigo insistiendo que el porcentaje de Leonel era mucho mayor, sólo que el “golpe Gallup” y la falta de recursos nos dejaron ahí, en lo que obtuvimos.

Quinto.- Ahora inicia una nueva serie de la división de la tolda morada. Quien impone la narrativa de la derrota ante el país y las bases, si los peledés o Leonel, de verdad que no lo sé. Lo que sí sé es que al León le hicieron de todo en el camino. Fueron los del palacio quienes dinamitaron el puente con él, pese a que se los advertí. Lo de Margarita fue innecesario y bochornoso, nunca se debió llegar hasta ahí. Huelgan las explicaciones sobre este particular.
Sexto.- Lo peor de estos pleitos es que se sabe cómo comienzan, pero lo que no sabemos es cómo terminan. Es parecido al caso del PRD, el de Jacobo Majluta con Peña Gómez, quienes pasaron de íntimos amigos a contradictores irreductibles. Sus diferencias iniciaron en el año 1985 y terminaron diez años después, en el 1995, los dos enfermos de cáncer y con cita fija al mundo de lo ignoto.

Estos nuevos capítulos de la serie de acusaciones recíprocas entre peledeístas hacen suponer que esto viene para largo, salvo que se produzca el “milagro” del arrepentimiento y el reencuentro, cosa difícil de que suceda más no imposible, porque las terribles secuelas de la derrota los puede hacer “reflexionar” de lo improductivo que será la división. De hoy en adelante queda en manos de la providencia lo que pasará.

En cuanto a la oposición que llega merecidamente hoy al Gobierno, después de su desalojo del palacio hace 16 años, les doy, claro que sin pedírmelos, algunos consejos. Veamos;
Primero.- Que el Presidente electo se dedique a gobernar poniendo énfasis en resolver los dos problemas vitales de la Nación, atendiendo urgentemente el grave problema sanitario. Como primer mandatario de la nación es responsable de enfrentar esta epidemia y de hacer todo lo posible por garantizar la vida de la ciudadanía, creando las condiciones para evitar una mayor propagación del virus. También, hay que resolver lo delicado del tema económico, que como secuela del virus hace estragos en las finanzas públicas y asimismo, evitar la pérdida masiva de empleos y la quiebra de comercios e industrias. A todo ello, se debe mantener la garantía de estabilidad macroeconómica y cambiaria. Para mí estos son los retos más importantes del nuevo Presidente.

Segundo.- Yo sé que hay un gran clamor nacional por la transparencia y contra la corrupción, pero la política de “la vendetta” no les dará resultados reales al PRM y mucho menos al Presidente Abinader. Lo que es importante es que el consolide las bases institucionales para un ministerio público independiente, que todo lo que se tenga que investigar se investigue, pero una parte de las masas quieren circo en estos momentos, con una nación colapsada. Dedicarse a eso pudiese ser el Waterloo de la lucha contra la impunidad y la corrupción. Las prioridades de la gente cambiaron en esta pandemia, necesitar comer y estabilidad laboral primero. Querer llevar “sangre a la arena” pudiese crear un clima de inestabilidad e ingobernabilidad real. De manera que se haga lo que haya de hacer pero, tomar esto como bandera principal a la larga no le permitirá obtener buenos resultados.

Tercero.- Que el Presidente le dé prioridad a su dirigencia tradicional y a sus bases, que se cuide de “los oportunistas” que llenaron ese barco a lo último, porque solo buscan carroña y no le serán fieles. Conozco decenas de casos de supuestos dirigentes apoyando al PRM y buscando votos… que tienen decretos actuales y están cobrándole al gobierno actual. ¡Hasta ahí llega el oportunismo extremo! Así que se le debe dar prioridad a los que refundaron ese partido, no a los que llegaron a asaltar los cargos sin haber aportado nada que de cualquier manera llegaría.

Cuarto.- El Presidente deberá disciplinar a sus funcionarios para que no cometan excesos. Se encontrará el Presidente Abinader con nuevas leyes que reconocen derechos a los empleados públicos, con un complicado sistema de control financiero del Estado, lo que le demostrará que muchas de las cosas no son como aparentan ser. Que a las bases y dirigencia del PRM y sus aliados hay que darles participación en el poder no se discute, entre otras cosas para eso ganaron. Pero no vayan a humillar a humildes padres y madres de familia que laboran seriamente, solo porque fueron designados en los gobiernos del peledé.

A los otros candidatos Presidenciales que terciaron en especial a mi apreciado y admirado amigo Dr. Guillermo Moreno, que se dedique a reconstruir ese hermoso y sano proyecto de Alianza País, dándole paso a otros para fines de postulación en el futuro inmediato, a efecto de los resultados electorales actuales, que haga grande ese noble proyecto suyo. Claro está, haciéndolo más pragmático, como le exprese a su dirigencia que a bien tuvo la deferencia de recibirme. Recuerdo haberles sugerido “que a Alianza País deben hacerlo parecer al país”. La heterogeneidad de nuestra patria es una realidad y no se llega solo con “los puros”.

Al terminar con este artículo la serie “Reflexiones en Campaña” quiero reconocer la actitud cívica del pueblo, la sensatez mostrada por el Presidente Medina ante la derrota electoral, la resiliencia de Leonel, la humildad con la que Gonzalo acepto el fracaso en las elecciones y a Luis su tenacidad y trabajo paciente, que le hizo coronar su proyecto. A todos vayan mis parabienes y les pido disculpas a cualquiera de ellos sin en alguna de mis “Reflexiones” les ofendí con mis aseveraciones, que no tuvieron interés real alguno de dañar.

Sólo les digo que el pueblo espera del nuevo gobierno solución a los problemas que le acogotan, que son muchos, tantos y de tan vital y humana importancia que se necesitará, diferente al pasado, “más pan y menos circo“.
JFPG Dan/Sfd

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