La tragedia de La laguna de Cabral es un crimen ecológico.

Santo Domingo, 15 de julio 2020.-
Un desastre natural eso dicen unos Sabihondos sobre lo que pasó con la laguna de Cabral en la provincia de Barahona, República Dominicana, considerada como una de las más grandes en la República y de donde se alimentaban miles de personas de comunidades circundantes como El Peñón, Fundación, Polo, Las Salinas y de todos esos municipios que quedan a sus alrededores.

Todos disfrutabamos de su fauna porque los que no pescaban las sabrosas tilapia para cocinar con coco conjuntamente con el denominado “Bosu”; las comprabamos a las vendedoras de los cruces.

¿A quién culpar por esta tragedia, que aún no tiene explicación convincente por parte del Ministerio de Medio Ambiente, ni del Instituto de Recursos Hidráulicos (INDRHI)?

Esa laguna languideció en estos últimos seis meses y nadie dijo “esta boca es mía”. ¿Qué pasó con las aguas del rio Yaqué del Sur que alimentaban la laguna de Rincón o Cabral?

¿Quién le cerró la entrada entre Cabral y El Peñón, para que no le entraran las aguas del rio yaqué provocando la desaparición de millones de peces, de la que tuvimos conocimiento por una foto que subió un aficionado a Facebook presentando ese desastre, porque así yo le llamo.

Tengo más de cincuenta años observando esa laguna, en tiempos de seca y en tiempos de lluvias y le puedo asegurar que en principio parecía un brazo de mar cuando comencé a observarla en mis primeros años de vida, cuando bajaba las lomas de mi pueblo natal y mi memoria asi lo registra, la hermosura del paisaje trae nostalgia a mi memoria. Esa imagen de un pequeño mar que no todos podían penetrar a sus profundidades.

Unos años atrás, en esos tiempos cuando era tan imponente que siempre amenazo al municipio de El Peñón con borrarlo y recuerdo que fue tan impresionante su desborde que a los residentes del poblado hubo que rescatarlos en temporadas ciclónicas en yolas y yate más de una vez.

Si observamos desde lo alto de Polo desde donde se encuentra la casa de veraneo de Don Ascencio, a través de las cámaras, les aseguro sin temor a equivocarme que teníamos la vista mas hermosa del Sur de un paisaje que hoy podemos decir con lagrimas en los ojo, salidas del manantial del alma que no existe más , y afirmar que la irresponsabilidad nos borró la Laguna de Rincón o de Cabral de la faz de la tierra , pero que estas intacta en nuestros recuerdos, fluyendo por nuestra persistente nostalgia.

¡Qué pena y que tristeza para los románticos que amamos la naturaleza!

Al final me pregunto: en dónde estaban los pecadores que sobrevivían por esa laguna, que no dijeron nada sobre esa situación, donde estaba medio ambiente, donde estaba el INDRHI, dónde está el Defensor del Pueblo que no se ha pronunciado al respecto o por lo menos su denuncia no ha llegado a nuestros oídos. Doña Zoila, eleve su voz exigiendo la salvaguarda de ese bien de todos.

C.A.P.

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