Necesitamos un soldado consciente, valiente y disciplinado

Necesitamos un soldado consciente valiente y disciplinado
Por Dario Nin

Mi abuelo, campesino humilde del sur profundo, sabía de motivación; solía enviarme a la bodega a comprar café y tabaco. Al final de la encomienda me motivaba con una moneda y la siguiente frase: “mi nieto es buen soldao”

Nunca supe con precisión el significado de la frase, pero deducía que debía ser algo bueno, pues me lo decía casi siempre dándome una moneda y una caricia. Además, no escatimaba esfuerzo para manifestarlo delante de los amigos que solían visitarle para tomarse un café que en el patio delantero de su rancho hacía cada noche

Un día pensando en él, me llegó la frase “buen soldao” y la entendí a plenitud. Mi abuelo me decía que yo era un buen soldado. ¡Claro que sí! Nunca le dije que mandara a otro, estaba presto hacerle la encomienda, es más me gustaba hacerle el mandado, iba rápido y diligente, traía lo que me enviaba a buscar en el tiempo más rápido que me permitían las circunstancia. Si lo mandado a buscar no estaba en una bodega iba a otra. Mi abuelo estaba conforme conmigo y más que eso estaba contento de que yo fuera su nieto y probablemente su nieto preferido.

Un buen soldado consciente, valiente y disciplinado. La frase se la escuché al profesor Juan Bosch. La leí en uno de los cuadernillos de formación politica. El profesor estaba manifestando las aspiraciones de un hombre íntegro como lo era, que es más mucho más que ser honesto.

Hoy empleo la frase literalmente, no sólo para lo de soldado stricto sensu, sino lato sensu, o sea en sentido amplio para militares y policías.

Cuando leo el artículo 253 y lo comparo con el 256 de la Constitución, infiero exactamente lo mismo, pero el primero (253) se refiere a los militares o sea los miembros de las Fuerzas Armadas, aquí se habla de la carrera Militar y el segundo (256) a la Policía Nacional, o sea, a la carrera Policial.

El párrafo 3 del artículo 252 de la Constitución Dominicana establece que los militares son esencialmente obedientes al poder civil, apartidista y no tienen facultad en ningún caso, para deliberar.

Lo mismo dispone el artículo 255, pero en relación a la Policía Nacional cuando expresa que: “obedientes al poder civil, apartidista y no tienen facultad en ningún caso, para deliberar”.
Obedientes, apartidista y no deliberativos, son elementos comunes del conjunto. La obediencia viene de la concienciación de roles, derechos y deberes. El saber quién se es, y para que se existe y dentro de eso, qué debo y qué me deben. ¿Cuáles son mis obligaciones y cuáles mis derechos?

Hay otros elementos comunes a ambos órganos: No deliberativas, Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, no están para juzgar políticamente si una decisión es buena o no, si es correcta o incorrecta. (Aunque lo obvio jamás coincide con el oprobio). Están para ejecutar, hasta que los organismos competentes decidan si la decisión es o no es constitucional. En ese caso estan para defender la Constitución la institucionalidad, pues el inciso 1 del artículo 252, dispone que su misión es defender la independencia y soberanía nacional, la integridad de sus espacios geográficos, la Constitución y las instituciones de la República.

Lo de apartidistas, no necesita ninguna explicación. Una cosa es el gobierno y sus instituciones y otra el partido que lo sustenta (Nos comemos el guineo Jamás la cáscara que lo envuelve). No debe haber ninguna relación entre la Policía Nacional o las Fuerzas Armadas con el partido que detente un gobierno.

Así las cosas, tendríamos un militar o un policía, consciente, valiente y disciplinado, pero debe recibir ese conocimiento mediante la doctrina, la instrucción, la educación y la formación. La profesionalización debe pasar de una publicidad a una realidad.

“La buena doctrina genera la excelente disciplina. La Justicia relacional la reafirma”.

Hasta la próxima.

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