Dígale al hombre justo que le irá bien…

Por Dario Nin

Santo Domingo, 04 de mayo 2021.-

Lo que transcribo como título es u a promesa de Dios a los seres honestos, a las personas correctas, a las personas justas.

Esa afirmación la hizo a través del profeta Isaías y la podemos confirmar si abrimos a Isaías 3:10. Pero la afirmación completa es: “Díganle al hombre justo que le irá bien, y que comerá del fruto de sus obras”.   A través de Isaías se manda una esperanza a esos seres del mundo que de vez en cuando le sorprende el auto reproche de “para que te esfuerzas si no vale la pena”

No sigas leyendo esto, haz una pausa y busca “soledades” de José Luis Perales, su queja de que tú no has escuchado nada de lo que te ha dicho. Pero no te quedes allá vuelve por favor, para que continuemos un diálogo de un minuto más.

Dios te manda a decir lo que ya leíste arriba, pero no se queda ahí.  Si has visto la prosperidad de los injustos, de los deshonestos, Él te dice en el versículo que sigue que: “Pero ay del malvado! Mal le irá, y conforme a sus obras se le pagará”

A lo que el Señor ha dicho, muchos le han llamado ley de siembra: “cosecharás lo que has sembrado”.

El contexto de lo que ahora le expongo lo encontramos en la Palabra, en Isaías 3:1-15, que es donde se expone el juicio de Dios contra Judá y Jerusalén.

En ese, le toca lo suyo tambien a los líderes y gobernantes corruptos y con ellos a todo el pueblo sin escrúpulos.

Empezando el capítulo, Isaías advierte que “el Señor de los Ejércitos”, va a dejar a Jerusalén y a Judá sin apoyo alguno y sin provisiones. Va a dejarlas sin pan y sin agua, sin guerreros ni soldados, sin jueces ni profetas, sin adivinos ni ancianos, sin capitanes ni líderes respetables, sin consejeros ni artesanos ni oradores. Unos jovencitos serán sus líderes; unos chiquillos serán sus gobernantes.  Entre el pueblo, unos a otros se harán violencia: amigos contra amigos, jóvenes contra ancianos, marginados contra poderosos. “

A los que el poder llega a enceguecer el Señor le advierte “ que el Señor abrirá juicio contra ustedes ancianos y príncipe de su pueblo porque han  devorado la viña y tienen  en sus casas lo que les arrebataron a los pobres..

Cuando tengan unos minutos libres le invito a buscar (tal, vez en este mismo medio que ahora lee) un artículo que escribí en octubre del 2015 que titulé “la Rebelión de los candados”.

El mismo Dios le cuestiona y le pregunta: “¿Qué se creen ustedes, los que aplastan a mi pueblo y muelen a golpes el rostro de los pobres?

Te transcribo a continuación a Isaías 3:1-15 por si te interesa leerlo por ti mismo y que sea Dios que te ilumine.

 

“Juicio de Dios contra Judá y Jerusalén

3 ¡Miren esto! Dios, el Señor de los ejércitos, va a dejar a Jerusalén y a Judá sin apoyo alguno y sin provisiones. Va a dejarlas sin pan y sin agua, 2 sin guerreros ni soldados, sin jueces ni profetas, sin adivinos ni ancianos, 3 sin capitanes ni líderes respetables, sin consejeros ni artesanos ni oradores. 4 Unos jovencitos serán sus líderes; unos chiquillos serán sus gobernantes. 5 Entre el pueblo, unos a otros se harán violencia: amigos contra amigos, jóvenes contra ancianos, marginados contra poderosos.

6 Si de la familia de su padre alguien toma a su hermano y le dice: «Tú, que estás bien vestido, serás nuestro príncipe. Hazte cargo de este montón de ruinas», 7 aquél jurará ese día, y dirá: «No puedo aceptar ese cargo, pues en mi casa no tenemos qué comer ni qué vestir. No me hagan príncipe del pueblo.» 8 Jerusalén está en ruinas; Judá ha caído, porque con sus palabras y sus hechos han provocado al Señor; a sus ojos han ofendido su majestad.

9 La apariencia de su rostro los acusa; son como Sodoma, pues no disimulan su pecado, sino que lo pregonan. ¡Ay de su alma, pues ellos mismos se perjudican! 10 Díganle al hombre justo que le irá bien, y que comerá del fruto de sus obras. 11 ¡Pero ay del malvado! Mal le irá, y conforme a sus obras se le pagará. 12 ¡Ay, pueblo mío! ¡Oprimido por los imberbes, gobernado por las mujeres! ¡Tus líderes te engañan y te hacen perder el rumbo!

13 El Señor se dispone a litigar. Ya ocupa su puesto para juzgar a los pueblos. 14 El Señor abrirá juicio contra ustedes, ancianos y príncipes de su pueblo, porque han devorado la viña y tienen en sus casas lo que les arrebataron a los pobres.

15 «¿Qué se creen ustedes, los que aplastan a mi pueblo y muelen a golpes el rostro de los pobres?»

—Palabra de Dios, el Señor de los ejércitos.

 

Que Dios te continúe bendiciendo.

Hasta la próxima.

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