POR QUE ASPIRASTE A SEGUNDO SI PUDISTE SER TITULAR?

Por Darío Nin

La pregunta del título, me la han hecho muchos, gente que me quiere de verdad, amigos y relacionados.

Tú tienes luces, experiencia y vocación para ser el titular. Por qué entonces, te disminuyes siendo segundo.

Esta pregunta, la contesté once años antes de que me la formularan.  Once años atrás. Y hoy salí a buscarla o ella vino sola, realmente; porque mientras me levantaba muy de madrugada como lo hago cada día, al pensamiento llegó una frase “Aprender a ser Segundo”. Creo que la oí de mi amigo el exdiputado el “humorista” Luisín Jiménez, una vez que le visité en la Cámara en ocasión de patrocinarme el seminario “Gradúalos de persona”

Busque mi escrito en el correo de enviados de mi email, porque google no me dio respuesta.

Ahí encontré que el día 25 de julio del 2010, envié a varios medios (Muy a tiempo de mi amigo Iki Ambiorix, uno de ellos) un artículo que titulé “aprender a ser segundo” que transcribo a continuación:

“El humano es un ser competitivo. Se nos enseña que debemos ser el primero. Se compite para ser el primero, no simplemente para ganar.

En nuestra forma de ver las cosas, sólo gana quien es el primero. En unas elecciones donde hay un presidente y un vice, cuando se nos pregunta quien ganó; muy raramente respondemos “Mengano  y Sutano”.   “Sutano,” no nos interesa porque él es segundo. Así sucede con la mayoría de las actividades de la vida.

En una empresa no deseamos ser el vice, sino, el Presidente.  No queremos ser subdirector, sino, el Director.  En fin, nadie quiere ser el segundo, sino el primero.

Pretender ser el primero tal vez no tenga nada de malo, pero vale hacerse una pregunta:

¿Para qué quiero ser primero?  Si somos honestos la respuesta que llega es:  ¡ Oh!, el primero es quien decide y maneja recursos.

Muy pocos, para ser bondadosos, responderían de corazón con respuestas como: para comprometerme más, para ser el ejemplo a los demás con mis acciones, para mandar el mensaje de; qué es lo que se viene hacer aquí, en función de trabajo.

El que aspire a ser el primero, si es segundo; debe examinar su posición y su grado de compromiso.

El que aspire a ser el primero, debe saber que está quitando de los hombros del a quien pretende sustituir, un “mérito”, el de ser el primero. Pero tal vez, lo está relevando de una gran carga con un gran cúmulo de stress, está cargando un potencial fracaso y su propia desgracia.

Ser segundo, en una competencia donde hay decenas de competidores, es un mérito para llenar un ego sano.

Ser subdirector en una empresa en donde el compromiso con el trabajo es siempre bienvenido; es un éxito.  Las excepciones sirven de ejemplo; o acaso, no ha ido usted a una institución donde la decisión final y comprometida está en manos del segundo porque el primero no tiene las prendas necesarias o simplemente, no tiene profundidad de compromisos.

Empresas o instituciones en donde las cosas se arreglan como deben ser, en el despacho del segundo.

Seguro también, usted ha visto segundos, que son el poder detrás del trono caer en desgracia ¡y que desgracia!, por pretender ser el primero, sin medir las consecuencias.

No está mal que se aspire a ser primero, pero mida antes el compromiso y las consecuencias; así como la motivación real que tiene usted para pretender ser el Primero.”.

Como ya expliqué esta pregunta, la planteada; ya tenía respuesta mía, más de once años antes.

Quiero agregar ahora a ella y para edificación de los que me estiman, las diez razones que esgrimí para que me beneficiaran con la selección de que he sido objeto: el texto que hice circular es el siguiente: “Aspiro nueva vez a Adjunto al Defensor del Pueblo y solicito tu apoyo porque:

1.- Soy cristiano y mis principios están fundados en la obra de Jesús. Cultivo una vida Cristocéntrica. Por esto he puesto en sus manos estas aspiraciones. Él me ha permitido llegar hasta ti,

2- Desde el Defensor del Pueblo contribuyo a que mi país, que es el tuyo, se concretice como verdadero Estado Social y Democrático de Derecho en donde el respeto a la Dignidad Humana y la indisoluble unidad de la Nación, se consoliden como fundamento de la Constitución y la Nación misma,

3-Por años me he interesado e involucrado en la formación del ciudadano, el fortalecimiento de la familia y con esto de nuestra Patria, creando materias como educación de las emociones, cultivando Hortalizas Espirituales, seminarios como el arte de ser pareja, comunicación asertiva, conociendo nuestros derechos fundamentales, gradúate de persona, municipalidad y ciudadanía responsables, el respeto a nuestros Símbolos Patrios, el Costo de una Patria, entre otros con similares propósitos.

4- He acumulado experiencia en la administración pública que pondré al servicio del cargo.

5- Conozco la institución porque en ella me he desempeñado como Director de educación y Secretario General.

6- Mi trayectoria es pública y transparente, en google encontraras lo que ha sido mi vida, mis preocupaciones y parte de mis aportes a la sociedad.

7.- No tengo vida política partidista, mis artículos periodísticos y posiciones públicas, apuntan a mis compromisos con las causas sociales e institucionales.

8- Porque los legisladores en representación del Pueblo tienen el deber de elegir fieles representantes de éste, para constituir la autoridad nacional o interna de derechos humanos, por lo que le he invitado a valorar, con conciencia de Patria, mi propuesta.

9.- Cuento con la preparación profesional necesaria para ser mediador y conciliador, pero también orientador y consejero legal, ya que Soy maestro, abogado, psicólogo clínico con maestría y con Especialidad en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

10- Porque el Defensor del Pueblo ha crecido y tiene proyectos que hay que seguir desarrollando. Nuestra presencia garantiza la defensa y continuidad de estos proyectos que son realidades en materialización”.

“El hombre impío endurece su rostro; Mas el recto ordena sus caminos. No hay sabiduría ni inteligencia, Ni consejo contra Jehová.

El caballo se alista para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria. (Prov.21:29-31).

 

Hasta la próxima.

Darío Nin

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