Dignidad Humana.

Por Darío Nin.

Primera publicación 07-02-2010

Actual 17 de junio 2021.-

El siete de febrero del 2010, envié a varios medios para publicar el presente escrito que simplemente titulé “Dignidad Humana” por lo que por ahí lo ha de encontrar

Hoy casi 11 años más tarde, en donde el pueblo por mandato delegado al Congreso Nacional me ha seleccionado como un Adjunto al Defensor del Pueblo de la República Dominicana, me siento más comprometido que nunca con lo que allí planteo.

Como una forma de educar a la ciudadanía que no ha tenido el privilegio de acumular conocimientos en este sentido, reproduzco el señalado artículo, con doble propósito; El primero, el mismo objetivo de su publicación inicial que fue educar y concienciar. El segundo reafirmar mi compromiso trayéndolo a mi memoria hoy que estoy en el lado de los que deben accionar en pos de

Aclarado esto te invito a invertir dos minutos en él. El primero para la lectura y el segundo para la reflexión.

“DIGNIDAD HUMANA”.

En un párrafo:  Se describe la dignidad como la base de todos los demás derecho, no se pierde ni aun con la muerte, pero se presentan situaciones en donde no se respeta esta por quienes están llamado a salvaguardarla. Destacamos que el Estado dominicano se fundamenta en el respeto a la dignidad humana.

La dignidad humana constituye la base de todos los derechos. La expresión dignidad humana hace referencia al valor intrínseco e inalienable de todo ser humano, independientemente de su condición social o económica, raza, religión, edad, sexo y otros.

Cuando hablamos de Dignidad Humana, lo que debemos entender es que el ser humano vale como tal, por su condición de humano y que este valor no debe ir supeditado a ninguna condición adquirida socialmente.

El respeto de que un ser humano es merecedor, no se pierde nunca independientemente de su condición, en cualquier orden.

La Dignidad Humana en países como la República Dominicana, siempre ha sido relegada por lo que han estado llamados a cerrar las brechas sociales desde la dirección de la cosa pública.

No respetamos la Dignidad Humana, cuando negamos la oportunidad de una adecuada alimentación a los desposeídos económicos.

No respetamos la Dignidad Humana, cuando le prohibimos el derecho al desarrollo intelectual.

No respetamos la Dignidad Humana, cuando dejamos que por conveniencia, las grandes masas vivan sumidas en la ignorancia y no puedan discernir lo que le conviene de lo que no, en un proceso electoral.

No respetamos la Dignidad Humana, cuando buscamos en tiempos electorales como se buscan los pavos en navidad a las mayorías sumidas en la miseria, para con promesas falsas comprar sus conciencias ya sea con estas per se o con miserables pesos e indignas raciones alimenticias.

No respetamos la Dignidad Humana, cuando traficamos con el dolor ajeno sacando provecho en nuestro beneficio.

No respetamos la Dignidad Humana, cuando permitimos que se ultraje por contubernio o por cobardía miserable al que está en desventaja social o económica.

Sabiendo que es la Dignidad Humana, decimos: ¡Que bueno!, que la nueva Constitución consagre la Dignidad Humana como el derecho más importante del ser humano después de la vida.

¡Que bueno! Que a la luz de la nueva Constitución el Estado se fundamente en respeto a la Dignidad de la Persona y se organice para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes.

¡Que bueno !, que esta sea sea sagrada, innata e inviolable.

Lo único que nos hace falta, es un afinamiento de la conciencia y la responsabilidad de cada uno de los componentes de los Poderes Públicos, para que su status sea dignificado con un adecuado desempeño de su rol. ¡Que viva la Dignidad Humana!

Dr. Darío Nin.

Defensor del Pueblo Adjunto de la RD

 

 

 

 

 

 

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