Por Darío Nin
14 d Septiembre 2021

Cualidad que tienen algunos objetos o materias a través de los cuales pasa la luz y se puede ver tanto el objeto en sí, como lo que está después de. Cualidad que deseamos en persona e instituciones, al definirlo así, es claro que hablamos de transparencia.

Hoy una institución que tenga estas cualidades busca atraer o ser atraída por otras con las mismas virtudes para juntas lograr sinergia, que es mucho más que la suma de las partes.

En 1993, nació una institución cuyo objetivo fue buscar el espacio para la participación de la ciudadanía en la razón de ser del propio estado; porque sin ciudadanos no puede haber democracia o más profundo aun, no puede haber un estado social y democrático de derecho como hoy buscamos tener.

El 31 de octubre de ese 1993, se hizo un llamado a la movilización nacional y a la coordinación de acciones para definir una agenda de reformas que impacten la acción política y conduzcan a la sociedad a un estadio superior de convivencia democrática.

Ese llamado, esa voz fue tan fuerte, que hoy casi tres décadas despues es escuchada y frente a ese llamado repicante como eco. Una institución que a esa fecha no había nacido pero que estaba en los pensamientos muy probablemente de más de uno de los que gestó; escuchó el llamado y nacida de las mismas entrañas del Estado se devuelve para refugiarse en otro hijo de esos gestores originales.
Es en octubre de 2006, cuando Participación Ciudadana hizo historia con la apertura de la primera Casa Comunitaria de Justicia como ya indiqué en el barrio Cienfuegos de Santiago. Nacido como centro de asistencia para la resolución de conflictos. En 2018 esta institución como hijo que se hace adulto camina libre y responsable con su propia cédula o personería

Pero hoy, esa institución hija del llamado y las aspiraciones pactadas ese 31 de octubre del 1993, que en su primer Plan Quinquenal (1997-2002), definió sus principales líneas de acción y las estrategias para ejecutarlas concentrándolo en cuatro ejes fundamentales, de los cuales tres coinciden con el propósito y fines de la instituciones que hoy deciden caminar de la mano: El Defensor del Pueblo y las Casas Comunitarias de Justicia.
No hay dudas que son agendas comunes en una y otra, la articulación de la sociedad civil, educación ciudadana y fortalecimiento institucional.

Esas Casas comunitarias de justicia cuya primera, tuvo el privilegio de nacer en una barriada como Cienfuegos de Santiago, vuelvo y reitero, hoy nos abre sus puertas y promete proteger paradójicamente bajo su techo por una acción estratégica al Defensor del Pueblo, quien por el empuje de su titular el Dr. Pablo Ulloa empieza a caminar para abarcar toda la geografía nacional que como autoridad nacional de derechos humanos, hija del propio Estado lleva las herramientas para que la misión y la visión de ambas se complemente en sinergia como ya he expresado, cuya luz conjunta que nace en este punto, se proyectará a todo rincón de esta Patria.
Aplaudamos y apoyemos esta alianza, pues con ella se construirá más sólida aun, una ciudadanía responsable a través de la educación como eje transversal para un empoderamiento de los derechos fundamentales en cada ciudadano y por ende para la sociedad en conjunto donde se exigirán, hasta verlos materializar los derechos y se cumplan por concienciación individual y colectiva los deberes que le complementan.
¡En hora buena, El respeto a la dignidad humana base y fin de la Nación Dominicana recibe una columna solida de apoyo con esta alianza!
¡Adelante el trabajo nos espera!

Hasta la próxima
Dan

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