Por Catalina Oquendo
Tomado del País

“A Martha Sepúlveda le cobraron recibir la muerte con alegría”. La frase de la artista Natalia Calao resume la indignación que se vive en Colombia desde el sábado, cuando un comité médico canceló el procedimiento de eutanasia que le había autorizado y se haría este domingo en la mañana.

Sepúlveda, de 51 años, quien padece esclerosis lateral amiotrófica iba a ser la primera persona en recibir el procedimiento en Colombia sin tener una enfermedad terminal. Estaba plena, no paraba de sonreír y así lo había mostrado ante las cámaras de Noticias Caracol, una semana atrás. “Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”, le dijo Sepúlveda al periodista Juan David Laverde. Durante el reportaje, Sepúlveda caminaba con dificultad, ayudada por su hijo o en silla de ruedas, y sonreía con certeza de su decisión.

Pero el sábado en la tarde, el mismo comité médico del Instituto Colombiano del Dolor (Incodol) que había aprobado la eutanasia difundió un comunicado en el que revertía su decisión original. “El Comité Científico Interdisciplinario para el Derecho a Morir con Dignidad concluyó de manera unánime cancelar el procedimiento (…) al contar con un concepto actualizado del estado de salud y evolución de la paciente”, dice el comunicado de Indocol.

La controvertida decisión viene precedida de un comunicado de la Iglesia católica colombiana en el que pedía a Sepúlveda suspender su procedimiento. Colombia es un estado laico y la eutanasia está despenalizada desde 1997, pero la Iglesia tiene enorme incidencia en la vida de millones de personas.

“Aunque no estemos de acuerdo, respetamos que desde del sector religioso la invite a la reflexión. Eso no nos afecta, pero sí consideramos inadmisible, irrespetuosa e impresentable la actitud de la Indocol: lo hicieron todo a escondidas, no se nos notificó que se iban a reunir”, dijo Federico Redondo, hijo de Sepúlveda.

Para él, lndocol tomó una decisión presionada por el impacto de la noticia. “No deja de ser desconcertante que estas decisiones arbitrarias hayan tenido lugar después de que se viralizó la noticia”, agregó.

Indocol, denuncia la familia, habló de una mejoría de la mujer. “¿De qué mejoría habla? Si en la cita a la que mi mamá se vio obligada a ir por exigencia de Incodol la conclusión de la especialista fue otra radicalmente distinta ¿El sustento de esto es una valoración que se le hizo a mi mamá por TV?”, denunció en cuenta de Twitter.

El derecho a una muerte digna en Colombia está reglamentado desde 2015. Desde entonces, 157 personas optaron por él. Recientemente, la Corte Constitucional extendió el derecho no solo a quienes padecen enfermedades terminales sino a quienes padezcan “intenso sufrimiento físico o psíquico”, por una enfermedad sin cura.

El Ministerio de Salud terció en la polémica y dijo que ellos no han sido notificados de ese fallo y por lo tanto “”no se producen los efectos jurídicos derivados de la sentencia”. Sin embargo, abogados constitucionalistas explican que estas producen efectos desde el momento en que son comunicados por la Sala Plena del tribunal constitucional.

Sepúlveda era la primera mujer en acceder al derecho bajo esa sentencia. Ahora, aunque según sus familiares, está desesperanzada y triste; también está decidida a dar la lucha por su muerte digna.

Sobre la articulista:

Catalina Oquendo
Corresponsal de EL PAÍS en Colombia. Periodista y librohólica hasta los tuétanos. Comunicadora de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magister en Relaciones Internacionales de Flacso. Ha recibido el Premio Gabo 2018, con el trabajo colectivo Venezuela a la fuga, y otros reconocimientos. Coautora del Periodismo para cambiar el Chip de la guerra.

Noticias servida como fuente primaria por “El País”

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