No basta con una disculpa vacía, para quedar bien, la única aceptable es su renuncia del puesto que le confiaron para salvaguardar la seguridad ciudadana, porque usted, jefe de la Policía Nacional, ofendió a una de cada tres madres de este país.

Por Janet Camilo
El pasado 25 de noviembre fue el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, instituido para visibilizar y denunciar las violaciones a los derechos humanos de niñas y las mujeres en todo el mundo y para reclamar el diseño y ejecución de políticas públicas a todos los estados para su prevención y erradicación.

Y también comenzaron los 16 días de activismo contra la violencia de género, una campaña internacional anual que sigue hasta el 10 de diciembre, día de los derechos humanos, que pusieron en marcha las activistas en el año 1991 y está coordinada cada año por el Center for Women´s Global Leadership.

Personas y organizaciones del todo el mundo la utilizan como estrategia organizativa para promover la prevención y eliminación de todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas.

Nuestro país es parte del mapa mundial de la lucha a favor de una vida sin violencia porque, precisamente un 25 de noviembre en 1960, fueron víctimas de violencia política y, peor, de Estado, las hermanas Mirabal. Un hecho atroz que el movimiento feminista dominicano presentó como bandera de lucha y que fue asumido por la comunidad internacional para que cada año el sacrificio de Patria, Minerva y María Teresa nos sirva de guía y fortaleza para levantar las voces en el mundo para que no haya más niñas ni mujeres víctimas.

República Dominicana tuvo sus actividades conmemorativas y de promoción al respeto de los derechos humanos de las mujeres, en especial a una vida libre de violencia y, paradoja de vida, la violencia nos llegó desde el propio Estado como una bofetada que alcanzó a un tercio, mal contado, de la población femenina, pues uno de cada tres hogares es liderado por una mujer que es madre soltera.

Resulta que el flamante director de la Policía Nacional hizo lujo y alarde de su profunda misoginia al desplayarse con la lamentable declaración pública de que no serán reclutados, en las filas del cuerpo de seguridad, hombres ni mujeres que sean hijos de madres solteras. Absolutamente discriminante y por consecuencia inconstitucional.

Este señor está tan convencido y es tal su creencia, que continuó su exposición alegando que van a tener mucho cuidado con este tipo de hijos, ya que las madres solteras tiene que irse a trabajar para mantenerlos, los dejan solos y no reciben una buena educación. Según él, la educación empieza por la familia, y para él el 33% de los hogares dominicanos encabezados por madres solteras, no son una familia.

Siguiendo su discurso desfasado y disociador, evidenciando su más íntima convicción, insistió en que hay que ver cómo captar a través de los medios de comunicación
“hombres y mujeres que tengan a papá y mamá que los hayan educado de una manera diferente”.

Quizás él cree que es un ejemplo vivo de ese tipo de hijos. Él, cuyo historial de “servicio” tiene sus sombras, pues su nombre ha bailado en actividades no santas y recuerdo un caso muy feo en Barahona, del que aun la sociedad dominicana no sabe a ciencia cierta qué rol jugó este verdugo que, además, posee bienes que con su salario de policía en toda su carrera no puede justificar.

Y estas desafortunadas declaraciones las produjo precisamente en víspera del 25 de noviembre e iniciado los 16 días de activismos que este país estableció mendiante ley. Muy machito el jefesito, con un carguito que le da luz verde para atropellar y seguir como que nada ha pasado. No me creo sus disculpas, no las necesito y no las acepto.

La única disculpa aceptable es su renuncia como director de la policía, y hay que notar las diferencias cuando usted, señor presidente, destituyó a una gobernadora provincial por decir que haría una fiesta por aquellas personas que murieran por no quererse vacunar. Sin embargo, a este turpén se le pasa por debajo de la mesa este agravio a la sociedad dominicana. No lo creo todavía.

Señor presidente, da pena que un funcionario de su equipo no haya escuchado, leído o visto su compromiso con la mujer dominicana, ese señor no es digno de pertenecer a su equipo de trabajo, porque no cree en lo que usted predicó en campaña y en su gobierno: que trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres.
Linaje de madres coraje.

Soy hija de madre soltera, criada por mi abuela y bisabuela ambas soleteras, soy madre soltera, cada una con sus circunstancias y su realidad, sin justificarnos, cada una con su coraje, su valentía y su tesón, como la mayoría de las mujeres que son madre soltera en este país.

Les cuento: Mi bisabuela, mamá Tilita, salió embarazada y no se casó al descubrir que el padre de su hija por nacer, le era infiel. Decidió continuar con su embarazo y criarla sola. Ella, proveniente de una familia acomodada del Aguacate de Moca, trabajó y educó a su hija Lolita con principios basados en la fe católica, el amor, la solidaridad, la honradez, el trabajo y la dignidad, cosa que siempre nos dijo que nunca podíamos perder.

Mamá Lola, su hija, es mi abuela, que se casó y tuvo 6 hijos, uno de ellos mi padre, pero enviudó muy joven. Se hizo cargo de las fincas y mandó a la universidad a la prole, cinco hombres y una mujer, todos ellos se hicieron profesionales, tuvieron sus familias y sin excepción todos han sido buenos hijos, buenos padres y madre, hermanos solidarios (los he llamado los hermanos coraje porque cuando uno tiene una situación todos juntos van en auxilio y apoyo).

Mis tíos y mi padre también son excelentes profesionales, pero lo mejor que tienen es su calidad de ser humano, sus familiares y amigos dan fe de ello. Entre los 6 hijos de mi abuela hay médicos, ingeniero agrónomo, veterinario, administrador de empresa, secretaria, empresarios, y algo importante: todos pueden justificar sus patrimonios
porque han sido labrados bajo los valores que aprendió mi abuela, soltera, de su madre soltera.

Yo fui la primera hija de mi madre y mi padre, ambos muy jóvenes, mi madre de clase humilde se vio en la necesidad de ir a trabajar y me entregó a la madre y abuela de mi padre, quien en esos momentos estaba en Colombia haciendo su maestría. Mi madre siempre iba a visitarme y mis abuelas siempre me explicaron, de acuerdo a mi edad, quien era mi madre y las razones por las que no vivía con ella. Recuerdo que mi madre, que se fue a vivir a España, me mandaba siempre por correo unas cajas de lápices de colores que me fascinaban y que, en mi querida aldea de Salcedo, eran una novedad entre mis amiguitas y amiguitos.

Me criaron mi abuela y bisabuela solteras, con fortaleza, con amor y bajo la fe cristiana. Cuando yo estudiaba derecho en la UNPHU, comprendí que la primera feminista que había llegado e impactado mi vida fue mi “mamá Tilita”, mi bisabuela que con sus anécdotas de vida y sus reflexiones basadas en la vivencia, siempre me llevaba a que me valorara como mujer capaz de conseguir todas las metas que me propusiera, bajo un cielo infinito, lleno de estrellas, pero también sobre la tierra dominada por los hombres, muchos de ellos, me decía, solo nos usaban para saciar su deseo, parir y cuidar, pero que había algunos que eran diferentes en el trato y respeto.

Yo solo soy la que soy y lo digo siempre con mi propia voz, me casé y divorcié, tengo dos hijos maravillosos y quienes me conocen saben que he dedicado mis últimos 30 años al ejercicio político y al feminismo. Soy una mujer que ha caminado paso a paso con gran desapego a lo material, revestida de humildad, solidaridad y sororidad.

He tratado de siempre poner en alto el legado de mi linaje de madres solteras: mis abuelas y mi madre, todos los días estoy en franco proceso de trabajar por ser una mejor persona y me considero una buena hija de madre soltera que da día tras día lo mejor a la sociedad y que mi compromiso con la lucha por los derechos de las mujeres es desde siempre, forma parte de mi educación y de mi vida, como pueden ver.

He logrado el éxito de ser madre soltera, como muchas allí afuera, educando a mis hijos bajos los mismos valores que aprendí en el Salcedo de mis ancestras solteras, ellos saben que amar, tener fe, ser solidarios, honestos, trabajadores y humildes los llevará donde ellos quieran llegar.

Si el director de la policía quiere saber qué es ser hija de una madre soltera, educada por abuelas solteras y a la vez ser madre soltera solo tiene que salir a la calle y preguntar, se llevará la gran sorpresa de que muchas de las personas de éxito del país y del mundo son hijas e hijos de madres solteras.

No basta con disculparse, mamá Tilita siempre me decía que no hace daño lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella porque sale del corazón, que había que pensar antes de hablar porque después las palabras no se pueden recoger.

Aprovechemos estos 16 días de activismo para seguir apostando a deconstruir la masculinidad machista, porque aunque sé que salir de la misoginia es una tarea dura de lograr, los hombres son parte de la solución, además del problema. Sigo apostando al desmonte del patriarcado construyendo masculinidades positivas.

Los hombres que están en posiciones de poder ejercen liderazgo, son personas que influyen en la sociedad por lo que, en nombre de Patria, Minerva, María Teresa, de cada una de las mujeres víctima de feminicidio y sus hijas e hijos huérfanos, en nombre de cada mujer dominicana víctima de cualquier forma de violencia, sigo alzando mi voz para que TÚ, HOMBRE DOMINICANO nos acompañes, hombro con hombro, a construir una sociedad donde vivamos libres, con dignidad y con las mismas oportunidades para hombres y mujeres.

Dan/Sfd

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