1_ Sonríe, eso es poderoso. Tú hijo/a verá que no tiene enfrente un monstruo.

2_ Mírale a los ojos, eso generará confianza y que cambie el teléfono por ti.

3_ Acércate a tu hijo hasta lograr que vaya hacia ti; como una ovejita mansa.

4- Déjate llevar por tu lenguaje corporal, hasta que tu lenguaje verbal fluya de manera natural, como una linda melodía.

5_ Usa tú inteligencia (“El mozo del amo un punto debe saber más que el diablo”).

6- Exprésale a tus hijos lo que representan en tu vida, ya sea con un te amo, un te quiero, una caricia, un beso…

7- Nútrete sobre que dicen los expertos y háblales con base.

Según la Neurociencia no se tienen datos muy claros de cómo afectaran las nuevas tecnologías en el cerebro de los chicos, pero si que el riesgo de un uso prolongado de las tecnologías, pueden por ejemplo: provocar que gane peso o viceversa, les puede provocar depresión, miopía, su atención puede disminuir.

Según el Neuropsicología Álvaro Bilbao, el uso temprano o prolongado de estos dispositivos puede afectar la maduración de distintas estructuras y funciones del cerebro en desarrollo.

En mi opinión no se trata de una edad máxima o mínima, según la Academia Americana de Pediatría (AAP) aquí los padres deben crear conciencia y buscar estrategias o actividades para así generar una relación con sus hijos, en donde la tecnología se quede a un lado durante ese momento especial.

Pienso que la tecnología es un arma de doble filo (técnica-ciencia) en donde los padres debemos estar al pendiente de sobre que filo ellos deben tocar (para cada edad hay una manera de comunicarnos con nuestros ellos. Encuéntrala). No permitas que las tecnologías te robe lo que te pertenece.

Emilia Paredes

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