Eres de los que de una situación difícil, además de educar a tus hijos, aprendes de ella?

“En una ocasión fui a visitar a mi hija mayor/adolescente por navidad, la cual vive con su madre y me dice que le preste dinero para comprar algo que le hacía falta.

La miro y le doy mi tarjeta con plena confianza. Pasados unos días hecho de menos que no me haya devuelto la tarjeta; pero decido esperar.

Al ver que no hay ninguna devolución de su parte, le pregunto por la tarjeta, y veo que se pone nerviosa, con rodeos y tarareos, yo como es normal me hago miles de conjeturas en mi cabeza y también le digo algunas como: te la han robado?…
Ella no contesta a ninguna pregunta y me dice que la deje hablar, le doy la oportunidad de terminar y me dice que se le había quedado en un establecimiento donde compró algo, pero no encontraba como decírmelo.

Su asombro fue cuando le pregunté sonriendo: por qué no me lo habías dicho? Simplemente la hubiésemos reportado.

Ella me respondió con los ojos como dos huevos fritos: “Pero no me vas a regañar? Como hacen los padres aquí en U S A, que les gritan a sus hijos, les hablan mal, y esas cosas”.

Le dije: “El ayer ya pasó, el presente es lo que importa, el futuro es incierto”. Lo único que puede pasar es que ya la tarjeta esté vacía si alguien decidió comprar sus regalos de navidad con ella.

Lo que sí te pregunto: qué has aprendido de ésta experiencia niña hermosa?

Nuestro deber como padres es aportar seguridad y confianza. Educar a nuestros hijos a que no podemos cambiar las situaciones pero sí nuestras emociones y la manera de enfrentar la vida.

No podemos evitar que se caigan, pero sí enseñarles a levantarse”

Emilia Paredes

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