RAICES AMARGAS

Por Emilia Paredes.
New York 06 de enero 2022

En la vida de muchas madres, en especial aquellas que emigran a otro país en busca de mejor vida para sus hijos, “hay mucha tela que cortar” como se dice en buen español de España.

Se puede decir que la gran mayoría de hijos de madres emigrantes (que ya son emigrantes a su vez) dicen la misma respuesta “No haberme parido”.

Después de un hijo vivir en un país que no es el suyo, la mayoría de padres separados, dan esa respuesta como señal de una pena que llevan por dentro, respuesta que amarga la vida de una madre que no tuvo elección, ni los privilegios que tienen muchas de elegir estar en su país y darle a su hijo/a el padre ideal para poder sacar sus hijos adelante como manda “la ley”.

Esos hijos que dan esa respuesta, en su mayoría están disfrutando de las cosas que esa madre busca en otros países y que en el suyo no lo tienen y que muchos de los que viven en su país natal quisieran tener y tener esa madre emigrante que luche por ellos.
Es penoso para una madre escuchar a un hijo decir esa susodicha respuesta, después de pasar el dolor tan grande de dejarles, no para siempre sino hasta tener la manera de tener a sus hijos bajo su protección y en condiciones diferentes. Es triste porque toda madre que emigra buscando un bien para su familia. Ella es quien sabe la experiencia que se vive fuera de su tierra.

La realidad es, que todo lo que hace una buena madre lo hace pensando en lo mejor para sus hijos. Es muy fácil juzgar, y decir: no voy hacer lo que hizo mi hermana, como mi vecina, como mi madre que se fue a otro país y dejó su hijo/a, es tan sencillo decir eso cuando la vida a ti que juzgas tanto te ha sonreído, y poder decir: “Yo sí que voy a tener a mis hijos a mi lado y le daré lo mejor”.

A todo aquel que tenga la dicha de criar a unos hijos a su lado sin tener la necesidad de emigrar, hay que decirle: “Que bueno que Dios te dio ese privilegio”, y nos alegramos por ello, pero harbemos quienes como yo digo: “en busca del dinero conocemos lugares y situaciones que jamás imaginamos”.

Si eres uno de esos hijos que usan como pretexto esa respuesta para amargarle la existencia a tu madre por hacer un gesto tan noble como es el de una madre salir de su zona de confort; por tu bien, en una decisión que la vida le presenta no que hace por placer.

Deberías examinar y buscar en lo más recóndito de la vida de tu madre, el por qué de esa decisión, (lo más probable, no es un abandono ni algo que fue muy grato para ella).

Tú que por tener el privilegio de vivir bajo tus padres, en mejores condiciones, tal vez mejor educación, y todo lo mejor de una familia feliz, sin quitar el felicitarte por ello; en vez de juzgar, aporta tu grano de arena en la sociedad para que muchos no tengan que salir de su país en busca de lo que no encuentran en el suyo.

Es muy fácil tener raíz de amargura en contra de ese ser que te dio la vida y que la misma vida arrebató esperanzas y sueños que no se hicieron realidad, planes deshechos y metas inalcanzables.

Hijo de madre emigrante, convierte esas raíces de amargura en raíces de amor, agradecimiento, paz y la satisfacción de saber lo importante que eres para esa madre. Sin importar lo que eres hoy, ella te quiso llevar tan lejos donde tu quisiste llegar. Solo por la responsabilidad de haberte traído al mundo (eso es amor de madre).

Emilia Paredes

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