Si su corazón no está abierto, pídale al Señor uno nuevo y fructífero que desee conocer y obedecer su Palabra.

7 de febrero de 2022

Mateo 13.18-23

Dos personas sentadas en la misma banca y escuchando el mismo mensaje pueden reaccionar de maneras muy diferentes. El factor determinante es la condición del corazón de la persona, como lo demuestra la parábola en el pasaje de hoy.

EL CORAZÓN CERRADO. Hay personas que endurecen su corazón contra la verdad. Algunas pueden incluso asistir a la iglesia. Pero ninguna verdad puede penetrar porque su mente está cerrada a cualquier mensaje que no quieran atender.
EL CORAZÓN SUPERFICIAL. Algunas personas se apasionan por lo que Cristo puede hacer por ellas, pero se alejan cuando surgen las dificultades. Debido a sus expectativas equivocadas, no experimentan su ayuda en las dificultades.
EL CORAZÓN REVUELTO. Quienes están distraídos por las preocupaciones y los valores del mundo, no tienen espacio en el corazón para la devoción a Cristo. Por tanto, la Palabra que escuchan no produce fruto.
EL CORAZÓN ABIERTO. Este es el tipo de actitud que todos deberíamos anhelar y cultivar, una que nos ayude a escuchar, entender y aplicar las verdades de las Sagradas Escrituras a nuestra vida.
¿En qué categoría se encuentra usted? Si su corazón no está abierto, pídale al Señor uno nuevo y fructífero que desee conocer y obedecer su Palabra.

Meditación diaria, tomada de En Contacto.
Dan/Sfd

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