Leer y meditar en la Palabra de Dios proporciona muchos beneficios personales, pero estos no deben ser nuestra única razón para pasar tiempo con el Señor.

3 de marzo de 2022

Salmo 63.1-8
http://https://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmo+63.1-8&version=RVR1960

El tiempo que pasamos con Dios en su Palabra y en oración influye en nuestra vida diaria. Cuando nos enfocamos en el Señor, en su poder, gloria y favor, nuestra perspectiva se alinea cada vez más con la suya. Él se vuelve más grande, y nuestros problemas y preocupaciones se vuelven más pequeños.

El apóstol Pablo estaba, sin duda, consciente de esto. En su carta a los Efesios, oró por él y por los demás para recibir un mayor entendimiento de Dios y de todo lo que ha provisto para su pueblo a través de Jesucristo (1.15-19).

Cuando ponemos nuestra vista en el Señor, el mundo entero —incluyendo sus problemas y desafíos— se vuelve mucho más claro, al igual que nuestra comprensión de cómo lidiar con las dificultades. Como resultado, las presiones de la vida comienzan a disiparse. Aunque no podemos escapar de los problemas, podemos descansar en la paz que el Señor Jesús nos promete (Jn 16.33).

Nuestro tiempo en la meditación proporciona muchos beneficios personales, pero estos no deben ser nuestra única razón para pasar tiempo con el Señor. El objetivo es conocer a Dios, acercarse a Él en comunión y disfrutar de las bendiciones que acompañan a una relación íntima con Él.
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Tomado de :https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios

Contribuyendo a la difusión de este mensaje : Dan/Sfd

Salmos 63:1-8
Reina-Valera 1960
Dios, satisfacción del alma
Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.
63 Dios, Dios mío eres tú;

De madrugada te buscaré;

Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,

En tierra seca y árida donde no hay aguas,

2 Para ver tu poder y tu gloria,

Así como te he mirado en el santuario.

3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;

Mis labios te alabarán.

4 Así te bendeciré en mi vida;

En tu nombre alzaré mis manos.

5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,

Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,

Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

7 Porque has sido mi socorro,

Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

8 Está mi alma apegada a ti;

Tu diestra me ha sostenido.

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