Por muchos años he perseguido ser Defensor del Pueblo, sin pretender ser el titular, he aspirado a hacer el trabajo desde la posición de adjunto. Hoy se me ha elegido como uno de ellos. Las pequeñas cosas que prometí enfrentar siguen ahí, pero no lo he olvidado ni mucho menos renunciado. Es un reto y una promesa que pretendo cumplir adjunto al titular y toda la institución. Esas pequeñas cosas, más contribuir en la formación de mejores ciudadanos y mejores personas que tengan como meta y objetivo ser libres, inteligentes, responsables con conciencia de sus roles sociales, los asuman y lo desarrollen para beneficio propio y de la colectividad, A eso aspiro y no renunciaré.

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