DECÁLOGO DEL MAESTRO
Gabriela Mistral*
Ama, si no puedes amar mucho, no enseñes a niños.
Simplifica, saber es simplificar sin restar esencia.
Insiste, repite como la naturaleza repite las especies, hasta alcanzar la perfección.
Enseña, con intención de hermosura, porque la hermosura es madre.
Maestro, sé fervoroso. Para encender lámparas has de llevar fuego en el corazón
Vivifica tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.
Cultívate, para dar, hay que tener mucho.
Acuérdate de que tu oficio no es mercancía sino que es servicio divino.
Antes de dictar tu lección cotidiana, mira a tu corazón y ve si está puro.
Piensa en que Dios te ha puesto a crear el mundo del mañana.

Dan /Sfd

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