MEDITACIÓN DIARIA
La obediencia: Un proceso de aprendizaje
Dios nos ordena que lo obedezcamos.Efesios 6:1-9 Reina-Valera 1960

4 de abril de 2022.

A lo largo de la Biblia, Dios ordena a su pueblo que lo obedezca. Pero la sumisión no es algo natural para nosotros, porque nacemos con un espíritu rebelde. Se nos debe enseñar a obedecer al Señor y a rendirnos mediante las interacciones con las personas que tienen autoridad sobre nosotros.

El mejor lugar para aprender la obediencia es el hogar. El pasaje de hoy dice a los hijos que honren y obedezcan a su madre y a su padre (Ef 6.1, 2). Dios dispuso que nuestras primeras experiencias con la autoridad implicaran someternos a padres y madres que nos aman y cuidan. A través de sus amonestaciones, aprendemos a controlar nuestro espíritu rebelde.

En cada etapa de la vida, Dios nos pone bajo la autoridad de otros, ya sean padres, maestros, empleadores o funcionarios del gobierno (Ro 13.1, 2). Por supuesto, al igual que toda la humanidad, estas personas nacieron en pecado, por lo que a veces, nos tratarán injustamente, pero siguen siendo instrumentos de Dios. Ya sea que estemos o no de acuerdo con nuestros gobernantes, las autoridades nos enseñan el valor de la obediencia y las consecuencias de la desobediencia.

A menudo nos resistimos a la idea de obedecer a otra persona. Pero eso ayuda a que nos demos cuenta de que la meta es obedecer al Señor, y que los mandamientos de Dios son para nuestro bien (Dt 10.12, 13).

Tomado de:https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios

Efesios 6:1-9
Reina-Valera 1960
6 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. 9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas

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