MEDITACIÓN DIARIA
Para capear nuestras tormentas
Leer la Biblia es la mejor manera de recordar las verdades de la Palabra de Dios.

12 de abril de 2022

Marcos 6: 45-52

Ayer vimos lo que sucedió cuando los discípulos se enfrentaron con una tormenta en el mar. Habían experimentado muchos momentos milagrosos junto al Señor, pero cuando las olas golpeaban su barca, era como si hubieran olvidado quién era. Sus mentes no podían recordar lo que habían presenciado. Incluso la aparición del Señor Jesús caminando sobre el agua no les trajo tranquilidad inmediata.

A veces, cuando surgen problemas, nosotros también nos olvidamos de lo que sabemos acerca del Señor. Se nos dificulta recordar las respuestas a las oraciones en el pasado, la fidelidad de Dios en situaciones anteriores y las lecciones aprendidas en las crisis. Solo el presente parece real mientras nuestras mentes luchan con los temores, y nuestras emociones nos impiden pensar con claridad.

Leer la Biblia es la mejor manera de recordar las verdades de la Palabra de Dios, pero otra herramienta útil es un diario espiritual. Es un lugar para que usted documente su peregrinaje con el Señor, y detalles específicos de cómo Él ha obrado en su vida personal. Este tipo de registro escrito puede servir como un mapa para rastrear dónde ha estado usted y cómo Dios le ha ayudado en el camino. Su prueba actual puede ser nueva, pero recibirá aliento al recordar la fidelidad y la naturaleza inmutable de Dios a lo largo de los años.

Tomado de:https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios/para-capear-nuestras-tormentas

Dan/Sfd

Marcos 6:45-52
Reina-Valera 1960
Jesús anda sobre el mar
(Mt. 14.22-27; Jn. 6.15-21)
45 En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 46 Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; 47 y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48 Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49 Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 50 porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 51 Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. 52 Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.

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