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MEDITACIÓN DIARIA
Aprender de los fracasos
Aprender a obedecer a Dios es un proceso, y el fracaso es parte de nuestro desarrollo como siervos humildes.

13 de abril de 2022

Lucas 22:54-62 Reina-Valera 1960

Pedro era un hombre de gran fe y acciones audaces, pero su manera de ser impetuosa a veces lo llevó a cometer errores humillantes. Más de una vez, quizás se sintió como un fracasado en vez de un discípulo fiel.

Estoy seguro de que todos podemos identificarnos con él cuando se trata de no cumplir con nuestras propias expectativas. Aprender a obedecer a Dios es un proceso, y el fracaso es parte de nuestro desarrollo como siervos humildes. Cuando cedemos a la tentación o nos rebelamos contra la autoridad de Dios, pronto nos damos cuenta de que el pecado en nada recompensa.

Todos preferiríamos crecer en nuestra fe sin dar ningún paso en falso, pero no podemos negar que nuestros fracasos son aleccionadores. Nos enseñan humildad, que es un rasgo de carácter esencial para quienes siguen a Cristo. Para eliminar el orgullo es importante reconocer que necesitamos al Dios cuyos caminos y propósitos son más altos que los nuestros.

El Señor no recompensa la rebeldía ni lo malo, sino que bendice a quienes se arrepienten y aceptan la disciplina como una herramienta para el crecimiento (Pr 28.13). Así que, haga que su objetivo sea convertirse en un estudiante moldeable en las manos del Señor, y dele gracias por usar sus fracasos para bendición de su vida.

Tomado de:https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios

Dan/Sfd
Lucas 22:54-62 Reina-Valera 1960
Lucas 22:54-62
Reina-Valera 1960
Pedro niega a Jesús
(Mt. 26.57-58,69-75; Mr. 14.53-54,66-72; Jn. 18.12-18,25-27)
54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También este estaba con él. 57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también este estaba con él, porque es galileo. 60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

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