NO SEA COMPLICE DE CORRUPCION POR ACCION U OMISION.

Por: Miguel Puello Segundo suplente del Defensor del pueblo

Desde que la Magistrada Mirian German Brito asumió la Procuraduría General de la República (PGR) se ha iniciado un proceso de investigación sobre actos de corrupción en la que presuntamente están involucrados funcionarios empleados de la administración publica y personalidades de la vida nacional que nunca pensaron de que estarían siendo citados para sentarlos en el banquillo de los acusados.

Estoy seguro que entre los involucrados hay personas que fueron usados abusivamente, que no sabían de los actos ilícitos en que incurrían sus superiores y por migajas se hacían cómplice de actos bochornosos,  y otros  que como empleados, por preservar el empleo cumplían con el mandato de sus jefes y no se atrevieron a decir NO en el momento que debieron hacerlo y es lógico entender que con ese comportamiento que ellos asumieron han defraudado la confianza primitivamente depositada en ellos, razón por la cual de ser encontrados culpables tendrán que asumir la  responsabilidad por la comisión de los delitos cometidos y si son declarados inocentes por faltas de pruebas o trapisondas, ya estarán siendo condenados por la sociedad.

Hoy unos y otros están sentados acusados de haber cometidos actos de corrupción a la espera de que una sentencia de descargo destruya las pruebas acusatorias que presente el ministerio público. No sea cómplice por acción u omisión, porque después el único beneficiado, aunque salga con una condena leve y tu sea descargado de los cargos que se te imputan, el autor, principal responsable del acto ilícito, en poco tiempo saldrá de la cárcel con todo el dinero robado y tu quedaras desacreditado moralmente, avergonzado ante tu familia y la sociedad.

La experiencia dejada por los procesos judiciales que se han llevados en República Dominicana en los últimos 20 años es que las acciones ilícitas llevadas a cabos por funcionarios o empresarios privados, es que desfalcan al Estado con cientos de millones de pesos que han ido a parar al bolsillo de los desfalcadores, los pocos que han sido condenados, han sido sancionados con sentencias complacientes, salen al poco tiempo de prisiones de lujos y luego salen a disfrutar del dinero robado.

Los funcionarios que desempeñan funciones públicas nunca podrán alegar su desconocimiento de actos de corrupción si antes el menor indicio no deja claro su oposición ante cualquier ilícito o manifestación contraria a la ley.

Los funcionarios públicos deben entender que el pueblo le confió la responsabilidad de administrar de manera transparente los fondos públicos, es una responsabilidad de todos y todas, que en el lugar donde te encuentres, siempre estará para hacerle frete a cualquier acto de corrupción, no importa el funcionario que sea ni la posición que ostente. Solo con el ejemplo se aprende.

 

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