MEDITACIÓN DIARIA

El regalo del perdón

Muchas personas consideran que perdonar a quienes les han hecho daño es demasiado difícil. Pero el perdón no es algo que tengamos que fabricar en nosotros.

Colosenses 3.12-17

Un regalo es algo que se da por voluntad propia y sin esperar un pago. Todo lo que tenemos es un regalo de Dios, en especial nuestra salvación. No hemos ganado nada, excepto la condenación por nuestro pecado, pero el Señor nos perdona por gracia a través de la fe en su Hijo.

Así como Dios nos concede el perdón que no merecemos ni podemos ganar, nosotros debemos dar de buena gana este mismo regalo inestimable a los demás. Perdonar significa “renunciar a toda pretensión de castigar o exigir una pena por un agravio”. No se pueden imponer ataduras o condiciones, o de lo contrario deja de ser un perdón.

Negarnos a perdonar es una esclavitud emocional que consume nuestra mente con los recuerdos de las ofensas pasadas, y llena nuestro corazón de una agitada inquietud y un deseo de venganza. Sus tentáculos llegan a lo más profundo del alma, afectando la salud espiritual y física. Pero el que se reviste de un corazón de amor, compasión y perdón recibirá la paz de Cristo. Cuando la Palabra de Dios habita en nosotros, la ira y el deseo de venganza se transformarán en alabanza y gratitud al Señor.

Muchas personas consideran que perdonar a quienes les han hecho daño es demasiado difícil. Pero el perdón no es algo que tengamos que fabricar en nosotros. El Salvador nos lo da de manera gratuita, y nuestra tarea es transmitirlo a los demás.

Tomado de:https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios

Dan/Sfd

 

12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. 16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 

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