MEDITACIÓN DIARIA

Luz en un mundo en tinieblas

Los ángeles caídos nunca podrán experimentar el perdón divino, pero la humanidad redimida será un trofeo eterno de la gracia de Dios en los siglos venideros.

3 de diciembre de 2022

1 Timoteo 2.1-7

En 1 Timoteo 2, el apóstol Pablo nos da algunas pautas para vivir de la manera que atraiga a otros a Cristo. Para empezar, orar por todas las personas, incluyendo nuestras autoridades gubernamentales, puede conducirnos a “una vida tranquila y sosegada en toda piedad y dignidad”. Reconocer esto puede hacer que la gente quiera “llegar al conocimiento de la verdad” y ser salvas conforme al deseo de Dios (1 Ti  2.2-4).

No hay rectitud ni bondad en el corazón humano caído que nos haga dignos de la salvación a los ojos de Dios. Pero Él ha decidido amarnos y salvarnos como muestra de “las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef 2.7). Los ángeles caídos nunca podrán experimentar el perdón divino, pero la humanidad redimida será un trofeo eterno de la gracia de Dios en los siglos venideros.

Cuando vivimos con rectitud y pureza, nos convertimos en luz en este mundo en tinieblas. De ese modo, dirigimos a otros al Señor Jesucristo para que también puedan recibir la salvación de Dios, mientras lo glorificamos para siempre. Por tanto, seamos fieles en hacer “rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; porque esto es bueno y agradable delante de Dios” (1 Ti 2.1, 3).

Tomado de :https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios

Dan/Sfd

Instrucciones sobre la oración

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.

 

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