El fundamento de la alabanza

Nuestra capacidad de adorar surge del amor por el Señor.

8 de diciembre de 2022

Salmo 103

Cada vez que los salmistas escribían cánticos de adoración, hablaban de los atributos o acciones específicas del Señor. Estas composiciones poéticas fueron reunidas en el libro que ahora llamamos Salmos, y la colección puede verse como una biografía de Dios, una semblanza que se basa en el lenguaje de la alabanza para describirlo y exaltarlo.

La capacidad de adorar surge del amor por el Señor. Y dado que el amor genuino siempre se cultiva aprendiendo sobre la otra persona, la verdadera raíz de la alabanza es el conocimiento de Dios. A medida que pasamos tiempo con Él en su Palabra, el hecho de descubrir nuevas facetas de su carácter profundiza tanto nuestro amor por Él como nuestra comprensión de por qué merece que lo alabemos.

Además, también aprendemos a conocer al Señor a medida que caminamos con Él. Al observar cómo satisface nuestras necesidades y nos colma de misericordia y compasión, experimentamos su fidelidad y nuestra confianza en Él aumenta. Nuestras vidas se convierten en una demostración de alabanza acumulada por su abundante provisión, su consuelo en momentos de dolor y su intervención durante la adversidad. Pero no solo eso, sino que nuestra transformación se convierte en un testimonio de gratitud por las pruebas y dificultades que Él ha utilizado para moldearnos a imagen de Cristo.

Tomado de:https://www.encontacto.org/lea/devocionales-diarios

Dan/Sfd

Alabanza por las bendiciones de Dios

Salmo de David.

103 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, a Jehová,

Y no olvides ninguno de sus beneficios.

Él es quien perdona todas tus iniquidades,

El que sana todas tus dolencias;

El que rescata del hoyo tu vida,

El que te corona de favores y misericordias;

El que sacia de bien tu boca

De modo que te rejuvenezcas como el águila.

Jehová es el que hace justicia

Y derecho a todos los que padecen violencia.

Sus caminos notificó a Moisés,

Y a los hijos de Israel sus obras.

Misericordioso y clemente es Jehová;

Lento para la ira, y grande en misericordia.

No contenderá para siempre,

Ni para siempre guardará el enojo.

10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,

Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,

Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

12 Cuanto está lejos el oriente del occidente,

Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

13 Como el padre se compadece de los hijos,

Se compadece Jehová de los que le temen.

14 Porque él conoce nuestra condición;

Se acuerda de que somos polvo.

15 El hombre, como la hierba son sus días;

Florece como la flor del campo,

16 Que pasó el viento por ella, y pereció,

Y su lugar no la conocerá más.

17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,

Y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18 Sobre los que guardan su pacto,

Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19 Jehová estableció en los cielos su trono,

Y su reino domina sobre todos.

20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles,

Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra,

Obedeciendo a la voz de su precepto.

21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos,

Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras,

En todos los lugares de su señorío.

Bendice, alma mía, a Jehová

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