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MEDITACIÓN DIARIA

Las invitaciones de Dios

Dios quiere que disfrutemos de todas las bendiciones de tener una relación personal con Él.

20 de febrero de 2023

Lucas 9.57-62

Dios ofrece tres invitaciones a cada persona. Estamos invitados…

1. A recibir al Señor Jesucristo y convertirnos en hijos de Dios (Jn 1.12, 13). El Señor nos llama a recibirlo como nuestro Salvador, y a tener una relación personal con Él por medio de la morada en nosotros de su Espíritu Santo. Esta invitación incluye dejar la carga de tratar de ser salvos con nuestras propias fuerzas (Mt 11.28, 29). En vez de eso, Cristo nos invita a confiar en Él para que haga la obra transformadora en nosotros.

2. Permanecer en el Señor Jesús. Permanecer significa escuchar a Dios hablar por medio de las Sagradas Escrituras, vivir en creciente dependencia de Él, conocerlo más íntimamente y recurrir a su poder para vivir una vida piadosa.

3. Obedecer al Señor Jesús. Para obedecer al Señor, debemos estar familiarizados con su carácter y sus planes. La evidencia de que estamos obedeciéndolo será evidente en nuestra actitud, conducta, carácter, conversación y relaciones.

Dios ama a cada persona y quiere que cada una le conozca personalmente. Mediante el regalo de la salvación, recibimos el Espíritu Santo, que nos capacita para permanecer en el Señor Jesús y obedecerlo. Este es el camino hacia el gozo y la satisfacción que Dios ha previsto para nosotros.

Biblia en un año: Números 33-36

Los que querían seguir a Jesús

(Mt. 8.18-22)

57 Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Dan/Sfd

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