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Por Joaquín Núñez

Hay textos de tal profundidad que uno piensa, ¿como explicar hoy lo que nos dice Jesús?.
“Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado”, nos dice enseñándonos. ¿Quien quiere aprender?. Vivimos en una cultura atea como decía un ateo honrado, que así y todo no podía decir que no era cristiano. Hay una carga cultural de dos milenios de cristianismo junto al monoteísmo judío, la filosofía griega bautizada por santo tomas, san Agustín y las Universidades del medievo, que para eso surgieron y el derecho Romano. Toda esa amalgama ha sido el lecho donde nos define como cristianos, más que el evangelio que terminamos de escuchar.

“El que me ama guardará mi palabra” ¿Amamos a Jesús fruto del conocimiento que se convierte en fe, por la caridad como amistad, último peldaño del amor de donación total al otro? Jesús es admirado por muchos según su ideología pero no amado, no se les puede pedir que “guarden su palabra”, no entienden que “el Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él“.

La consecuencia es la masa de cristianos que no cumplimos su palabra. Defenderemos que tenemos fe, que somos cristianos, pero no amamos a Jesús. No tenemos la sensación, el sentimiento que mueve nuestro corazón cuando amamos de quien nos hemos enamorado. Esa es la santidad, la que hizo que Carlo Acutis, un adolescente de quince años, cumpliera la palabra de Jesús.

El próximo domingo celebraremos la Ascensión de Jesús a los cielos, el ciclo de las apariciones de Jesús. “La Paz os dejo La Paz os doy” esa es su despedida, la paz fruto del perdón, fruto de ser misericordiosos, de luchar contra toda injusticia, no una paz después de una guerra, sino la que evita que haya guerras, la que nos hace bienaventurados, la que nos hace conscientes de que “seremos dioses” la tentación de siempre, pero siendo perdonadores, como es Dios.

Jesús nos dice que “estará con nosotros hasta la consumación de los tiempos”, este es el estadio que cada uno tiene para dibujar su santidad, para amar y “guardar su palabra”. Él subió a los cielos y ha vuelto para cumplir su promesa: ”habitar en nosotros cuando amamos a Dios, cuando el Espíritu Santo nos hara sentir el mismo amor, la misma mirada, la misma ternura de Jesús ante todo tipo de pobreza “los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia” (Mateo 11,5).
Desearos un buen domingo de Pascua, que Señor nos bendiga.
El Prior de la Sangre

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