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Por Darío A. Nin — Adjunto al Defensor del Pueblo

En los cimientos de esta patria no hay fórmulas mágicas ni favores del destino: hay sudor, hay sangre, hay lágrimas. Desde cada machete que se alzó, cada palabra que desafió el silencio impuesto, hasta cada tumba anónima que guarda el sacrificio de los que nos dieron patria. A ese legado responde el conversatorio El Costo de una Patria, con más de 200 encuentros en escuelas, ministerios, cuarteles, iglesias, consulados y barrios —aquí y más allá de los mares. Hoy, más que una jornada educativa, es una llamada urgente a la conciencia nacional.

A este esfuerzo se suman nuevas rutas: El Costo de la Democracia, ya en desarrollo, y El Costo de la Restauración de la Patria, que busca reavivar el espíritu que rescató nuestra independencia cuando esta estuvo a punto de perderse.

Pero esta misión no puede ser sostenida en solitario, por lo que es necesaria y se hace urgente una sinergia nacional

El compromiso de preservar la patria no recae solo en los salones escolares ni en las palabras bienintencionadas. Requiere la voluntad coordinada de las instituciones del Estado, de sus incumbentes, de sus recursos. El Defensor del Pueblo lo ha entendido. Ahora les toca a ustedes, funcionarios, líderes comunitarios, sectores privados y dominicanos en el exterior.

Necesitamos transformar el compromiso patriótico en política pública, en inversión educativa, en formación ciudadana constante. Lo que comenzó como un taller hoy se ha vuelto movimiento. Pero solo será irreversible si los engranajes del Estado lo hacen suyo.

Necesitamos una patria restaurada en conciencia. Así como el pueblo se levantó tras la anexión a España, hoy debe levantarse en memoria, en gratitud y en acción. No olvidemos lo que costó tener un país llamado República Dominicana. Y no permitamos que la comodidad del presente borre las cicatrices de nuestro origen.

Hoy, desde mi rol como Adjunto al Defensor del Pueblo, levanto esta bandera. No como símbolo, sino como instrumento de unidad. Invito a cada ministerio, cada centro educativo, cada rincón del Estado y de la diáspora a ser parte activa de esta causa: una nación que honra lo que le costó existir, es una nación con futuro. Mientras caminamos espero nos alcancen y se nos unan. Por lo que:

Nos volveremos a ver en el  camino. Hasta la próxima. ¡Que Dios Nos continue bendiciendo!

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