El irrespeto a nuestros símbolos patrios en el Faro a Colón: Una herida a la dignidad nacional

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Por: Darío Nin

El Faro a Colón, uno de los monumentos más emblemáticos de la República Dominicana, no solo representa un homenaje histórico al descubridor del Nuevo Mundo, sino que es también un símbolo nacional visitado diariamente por turistas de todo el mundo. Sin embargo, lo que debería ser motivo de orgullo se ve empañado por un acto de grave descuido y falta de respeto a nuestros símbolos patrios.

Es indignante observar cómo varias banderas nacionales, ubicadas alrededor del Faro a Colón, se encuentran rotas, raídas por el tiempo y el abandono. Este lamentable estado de las enseñas tricolores no solo ofende el honor de la patria, sino que constituye una violación directa a lo establecido en la Ley 210-19 sobre el Uso de los Símbolos Patrios, la cual prohíbe expresamente la exhibición de banderas en mal estado. La legislación es clara: los responsables de instituciones públicas o privadas que permitan el uso inadecuado de la bandera, incluyendo el izado de versiones deterioradas, pueden enfrentar sanciones que incluyen multas y hasta prisión, según el artículo 14 de dicha ley.

Este descuido no es menor. La bandera nacional representa nuestra soberanía, nuestros valores y nuestra historia. Permitir que varias banderas ondeen en tan deplorable estado, especialmente en un lugar tan visible e internacional como el Faro a Colón, no solo mancha la imagen del país ante el mundo, sino que demuestra una alarmante falta de conciencia cívica y responsabilidad institucional.

Desde este espacio, hacemos un llamado urgente al administrador del Faro a Colón, al Ministerio de Cultura, al Ministerio de Defensa (custodio del pabellón nacional) y a todas las instituciones encargadas de preservar el respeto y la solemnidad de nuestros símbolos patrios. Es deber de todos, pero más aún de quienes ostentan cargos públicos, velar porque nuestras banderas se mantengan en perfecto estado, como reflejo del respeto a la nación que representan.

La patria no solo se defiende con discursos o actos protocolares, sino también con acciones concretas, con vigilancia cívica y con el cumplimiento de las leyes que nos rigen. No podemos exigir respeto desde el exterior si no comenzamos por honrar lo que nos da identidad y sentido de pertenencia.

Que este llamado sirva no solo como crítica, sino como una advertencia legal y moral: quien descuida los símbolos de su nación, contribuye al deterioro del espíritu patriótico que debe unirnos a todos como dominicanos.

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