Comentario al Evangelio del Domingo 20 del tiempo ordinario ciclo C, Lucas 12,49-53

En audio
Listen to this article

 

Por Joaquín Núñez.

“He venido a prender fuego en el mundo, ¡Y ojalá estuviera ya ardiendo!”. “Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!”. Palabras que nos admiran en boca de Jesús. Son palabras de gran solemnidad que nos dejan perplejos, hace que nos preguntemos qué pasaba en la comunidad de Lucas para que nos relate este momento de la vida de Jesús. Y qué nos dice hoy; si recordamos el evangelio del domingo pasado, el Señor nos decía: “por no ser ni frío ni caliente te vomitare de mi boca”. Continuamos con el mismo tema, ¿somos fríos o calientes?

Para entender mejor este evangelio necesitamos saber que es el “fuego” en el A.T. Significa tanto la presencia como la santidad de Dios. En el Sinaí, en la zarza ardiente donde Moisés descubre la voz del Señor dándole las Tablas de la Ley. También significa la purificación.

Además, el fuego describe la justicia de Dios y el juicio sobre el pecado, así como la necesidad de Purificación espiritual. También el fuego desciende del cielo y consume el sacrificio de Elías, demostrando el poder de Dios. O, el fuego que erradica el pecado.

En san Agustín, a lo largo de sus escritos, nos dice que: la zarza ardiente como un fuego que ilumina, calienta y une, pero no consume, es similar a la Palabra de Dios que transforma la vida. También en algunos de sus sermones, el fuego es el Amor de Dios, ”es metáfora que enciende el corazón, rompe la sordera espiritual, ilumina la ceguera y lleva a la conversión” y así nos haríamos interminables en el tema del fuego de este Doctor de la Gracia. El fuego sagrado que nos llena del Espíritu Santo, del Amor divino que nos llena con su Gracia.

Ahora podemos entender qué nos dice Jesús, en lo de, “He venido a prender fuego” y, “ojalá estuviera ardiendo”. Esa es la misión como Mesías: hacer hijos amantes de Dios, aunque antes tiene que pasar por un bautismo, un bautismo que le produce una angustia de muerte,(como veremos en la “Oración del Huerto de los Olivos el Jueves Santo”).

Su doctrina de Príncipe de la Paz es muy hermosa, pero el amor que provoca en unos es el mismo que odian en otros. No todos se abren a la Gracia, ni son capaces de entender el Amor del Dios que niegan. Por eso, San Lucas dice a su comunidad, que no comprenden que la doctrina de Jesús, tan hermosa, les provoque tantos y crueles enemigos (pensemos que cuando Lucas escribe su evangelio, al rededor del año 80, Pedro y Pablo ya son mártires en Roma en el año 64 )

A partir de aquí, podemos aducir nuestra propia experiencia. Todos conocemos casos de enfados de familiares que se oponen cuando alguien de nuestra familia opta por elegir ser: misionero/a o religioso/a o sacerdote, en esta sociedad tan secularizada, esto es lo más suave, lo más grave ya se daba en tiempo de san Lucas.

Él no solo escribe esta experiencia de persecuciones y traiciones para fortalecer la fe y esperanza en Jesús, es la advertencia a los cristianos de hoy en tierras de misión, todos hermanos nuestros, que sufren persecución y tormentos.

De muchos países nos llegan testimonios de Fe, defendida con valentía, traicionada por antiguos amigos y familiares, como nos dice Jesús en el evangelio de este domingo. Entre nosotros viven sirios, recién llegados desde su tierra, que nos cuentan la crueldad o martirio de gentes fanatizadas, con quienes ayer convivían.

Desde el principio, la historia del cristianismo comienza con un beso, el beso de Judas que traiciona a quien le demostró sólo amor y confianza. Jesús fue el primer traicionado y el más odiado, el primer mártir por enseñarnos que Dios es amor y que hemos de aprender a amar como Él nos ama. Hoy nos dicen, los que siguen la contabilidad de estas cosas, que hay más mártires que en todo el Imperio Romano. Y así, a lo largo de todos los siglos, encontramos mártires que han defendido su fe y amor con su propia vida.
Feliz domingo, mantengámonos en la fe, una fe amorosa, sin medias tintas, mostrándola con hechos, a pesar del menosprecio de los que no quieren compromisos, incluso los de nuestra comunidad o nuestra familia.

JNSFDME082025

SHARE