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Esta fiesta se instituyó en el año 627, cuando el Emperador Heraclio venció al rey de Persia, que en el año 614 robó el tesoro más preciado para los cristianos de Jerusalén. Que el 13 de septiembre del 333, se dedicó la Iglesia de la Resurrección
El 13 de septiembre del 333, se dedicó la Iglesia de la Resurrección. Al día siguiente, en una solemne ceremonia se expuso la Cruz que la emperatriz Elena descubrió, la vera cruz, el 14 de septiembre del 320.
En el calendario tenemos tres fechas que se refieren a la Santa Cruz: el viernes Santo, el 3 de mayo, donde festejamos el día en que Santa Elena encontró la Vera Cruz y el día 14 de septiembre, día de la consagración de la Basílica Constantiniana del Santo Sepulcro.
Al conmemorar en este Domingo XXIV del ciclo C, este 14 de septiembre, fecha muy vinculada a nuestra Cofradía de la Sangre de Cristo, damos la posibilidad de comentar el Evangelio de San Juan.
Es hermoso dar comienzo a este nuevo curso, que ahora comenzamos, con una fiesta tan señalada para todos nosotros, como es la Cruz con la que nos signamos y bendecimos cualquier quehacer como cristianos.
Para el Papa Benedicto XVI, la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, subraya la sabiduría revelada en la Cruz, que no es un descenso a lo más bajo, como creían los primeros cristianos, por ser un patíbulo vergonzoso que humillaba a los cristianos, sino, un ascenso que salva al mundo. Para el Papa Ratzinger, la Cruz es la manifestación del amor de Dios que no juzga, sino, que salva al mundo a través de la fe en su Hijo, quien se hace uno con la miseria humana para elevarla.
Jesús dice a Nicodemo y a nosotros también, que al actuar de otra manera no negamos la fe, la guardamos y atendemos otros intereses más lucrativos, pero perecederos, “nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre”. Algunas veces, la mayoría, solo nos sirven para nuestros egoísmos, olvidando que también nos pueden valer para la Vida eterna si nos sirven, como nos decía el Papa Benedicto, para ser solidarios.
Además la Cruz de
nuestra vida, nos hace participes de la Cruz de Jesús, que es el evangelio entero.
Odio reducir la palabra Cruz a sufrimiento; la vida de Carlo Acutis, que el Papa Leon XIV, canonizó el domingo pasado, siempre fue un cielo, una felicidad, siendo buen samaritano o cirineo de cruces ajenas. Tanto San Carlo como san Pierluigi, no carecían de nada, eran felices, podían vivir de una fe que les satisfacía, pero descubrían en quienes arrastraban cruces insoportables al mismo Cristo.
También nosotros hemos de ser esos buenos samaritanos o cireneos. San Carlo Acutis decía que la Eucaristía era la autopista para llegar al cielo. Él pensó siempre en aquellos, los que no tenían causa aparente de la cruz que llevaban a cuestas, pero que nosotros sabemos de sus circunstancias penosas. O es nuestro egoísmo o es nuestra solidaridad la que nos acerca o aleja a los demás.
Es hermoso y lo sabemos por experiencia, que podemos llevar nuestra cruz, ser cireneos de quien no puede arrastrar la suya en una circunstancia concreta. Cuantos santos hay, que todos conocemos, que visitaban enfermos, que ayudaban en su pobreza, en su soledad, en su desamor. Lo que significan huérfanos y viudas de la Iglesia primitiva.
Que los santos diáconos san Esteban y san Lorenzo, nos enseñen a socorrer cruces ajenas.
Que nuestra esperanza se apoye en las palabras últimas de Jesús, de este Evangelio: “Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
Feliz domingo, que el Señor nos dé su gracia para saber que es nuestro Tesoro que dura hasta la Vida Eterna.
Que la Virgen del Buen Consejo nos indique el buen Camino.
El Prior de la Sangre.
[12:36 p. m., 9/9/2025] Marcos Soriano En España: Hola Darío.
Te envío el escrito de Joaquin.
Saludos afectuosos.
