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Por Dario Nin
(Un camino sencillo para comprender, vivir y cuidar el diseño bíblico)
La familia no es un invento cultural ni una moda. En las primeras páginas de la Biblia encontramos un diseño claro, bueno y bello. Allí se nos dice quiénes somos, para qué existimos y cómo vivir relaciones que honran a Dios y dignifican a las personas.
A partir de Génesis 1–2 y del quiebre narrado en Génesis 3–4, esta es una guía breve y práctica para todos.
1) Imagen de Dios: varón y hembra (Gn 1:27–28)
La Biblia afirma que hombre y mujer fueron creados a imagen de Dios. Eso significa igual dignidad y responsabilidad compartida. Dios los bendijo y les dio una misión: “fructificad y multiplicaos… llenad la tierra y sojuzgadla” (Gn 1:28).
No es solo tener hijos; es transmitir vida, cuidar lo creado y aportar al bien común.
La sexualidad, la maternidad y la paternidad, la convivencia y el cuidado mutuo forman parte de esa imagen que refleja al Creador: Dios es relación, y nos hizo para relacionarnos.
2) Pacto y unidad: “serán una sola carne” (Gn 2:24)
El matrimonio se presenta como un pacto: “dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Es decisión libre y compromiso fiel. No es fusión que borra identidades, sino unidad que respeta la diferencia.
La familia nace de ese pacto y se sostiene con fidelidad, lealtad y verdad. Sin estos tres pilares, la convivencia se deteriora y el amor se vuelve frágil.
3) Complementariedad y misión compartida
Dios confía a la pareja una misión conjunta: fructificar, administrar y servir. La complementariedad no compite: se completa.
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En la casa: corresponsabilidad en afecto, límites, tiempo y economía.
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En la crianza: educar en carácter y fe más que solo en rendimiento.
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En la sociedad: trabajar, crear y participar con ética para que otros también vivan mejor.
4) Trabajo, mayordomía y adoración en obediencia
El trabajo no es castigo; aparece antes del pecado (Gn 2:15). Trabajar es servir y ordenar lo creado. La mayordomía es cuidar lo que no es solo “mío” sino “nuestro” y, en última instancia, de Dios.
La adoración no se reduce al culto del domingo: también es obediencia diaria en cómo hablamos, gastamos, educamos, perdonamos y decidimos.
5) El quiebre: Génesis 3 y 4
El relato bíblico no idealiza nada: la desobediencia rompe el orden. Aparecen vergüenza, culpas y distancia. En el hogar se instala la tensión; en la siguiente generación llega la violencia (Caín y Abel, Gn 4).
Pero incluso en medio del quiebre, Dios busca al ser humano (“¿Dónde estás?”), cubre su vergüenza y promete que el mal no tendrá la última palabra (Gn 3:15). Esta es la primera promesa de redención.
6) Redención y promesa: de Abraham a Cristo
Más adelante, Dios llama a Abraham para bendecir a todas las familias de la tierra (Gn 12:1–3). La historia bíblica avanza hacia Cristo, en quien somos hechos familia de Dios: “ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios” (Ef 2:19).
La redención se vuelve concreta cuando en casa practicamos:
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Verdad en lugar de manipulación.
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Perdón en vez de rencor.
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Servicio en vez de egoísmo.
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Fidelidad que honra los pactos.
Eso no nos hace perfectos, pero sí restaurados y en camino.
7) Tres pasos sencillos para empezar hoy
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Oración y palabra en familia (5 minutos diarios). Agradezcan, lean un breve pasaje (empiecen por Gn 1–2) y compartan una idea.
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Mesa sin pantallas (4 veces por semana). Comer, conversar y escucharse es un acto de construcción familiar.
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Acuerdos visibles. Escriban 3 reglas de respeto en casa (cómo pedimos las cosas, cómo corregimos, cómo nos disculpamos) y colóquenlas en un lugar común.
8) ¿Y si ya fallamos?
Todos fallamos. La buena noticia es que Dios repara lo que se quiebra. La familia puede volver al orden cuando hay arrepentimiento, perdón y cambios concretos. Restaurar no es volver al pasado, sino caminar hacia el diseño de Dios con pasos nuevos.
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima que Dios Nos continue bendiciendo.
Por: Dr. Darío Antonio Nin
(*) es un predicador y conferencista cristiano, Psicologo clinico (MA) Terapeuta de pareja.
Rosa Cofresi (Rossy): psicóloga y conferencista Cristiana, MA. Terapia Familiar
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