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(Guía sencilla para entrar a la Constitución Dominicana)
No basta con leer la Constitución: hay que entenderla. Y el mejor punto de entrada es su Preámbulo, ese párrafo solemne donde el país se mira al espejo y dice quién es, en qué cree y hacia dónde va. Aquí lo recorro contigo, en palabras simples, para que cada término cobre sentido ciudadano.
¿Quién habla y con qué autoridad?
Cuando el texto dice “Nosotros, representantes del pueblo dominicano, libre y democráticamente elegidos, reunidos en Asamblea Nacional Revisora”, está hablando el Congreso en su máxima función: revisar o fijar las reglas del juego constitucional. No son leyes ordinarias; son las normas de mayor rango que luego guían a todas las demás. “Libre y democráticamente elegidos” recuerda que su legitimidad viene del voto popular.
Una brújula moral e histórica
“Invocando el nombre de Dios” no impone una religión; es un gesto simbólico que reconoce una referencia ética superior. Luego el Preámbulo menciona a Duarte, Mella y Sánchez, y a los próceres de la Restauración: ahí están los principios fundacionales (independencia, libertad, soberanía) y la defensa de la patria cuando se la quiso arrebatar. También honra a los héroes y heroínas que se sacrificaron y al trabajo abnegado de mujeres y hombres que, sin aparecer en los libros, levantan el país cada día.
Los valores que amarran el pacto
El Preámbulo enumera valores supremos y principios fundamentales. Traduzcámoslos a la vida cotidiana:
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Dignidad humana: ninguna persona es un medio; todas valen por sí mismas.
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Libertad e Igualdad: poder elegir y ser tratados sin discriminación.
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Imperio de la ley: gobiernan reglas, no caprichos.
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Justicia: tribunales imparciales que dan a cada quien lo suyo.
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Solidaridad y convivencia fraterna: cuidarnos y disentir sin odiarnos.
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Bienestar social: educación, salud, trabajo digno… no son lujos, son metas del Estado.
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Equilibrio ecológico: desarrollo que no destruya la casa común.
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Progreso y paz: mejorar con inclusión y resolver conflictos sin violencia.
Todo eso sostiene la cohesión social: sentir que somos un “nosotros”.
Unidad y libre determinación
Cuando el Preámbulo afirma la “unidad de la Nación dominicana”, declara que por encima de diferencias legítimas hay un proyecto compartido. Y al hablar de “libre determinación”, deja claro que el pueblo dominicano tiene derecho a decidir su destino sin presiones externas.
La forma de nuestra República
Definir a la República como “libre, independiente, soberana y democrática” no es retórica:
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Libre: sin sujeción a otra potencia ni a poderes internos que impidan decidir.
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Independiente: con autogobierno real frente a otros Estados.
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Soberana: el poder supremo reside en el pueblo y se ejerce bajo la Constitución.
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Democrática: elecciones limpias, pluralismo, derechos, controles y participación.
“Adoptamos y proclamamos la siguiente…”
Esta fórmula final convierte el texto en Constitución vigente. Desde ese instante, nadie está por encima de ella: ni autoridades, ni partidos, ni particulares.
Leer el Preámbulo con esta clave nos recuerda algo esencial: la Constitución no es un libro de estantería; es un pacto vivo que empieza por reconocer la dignidad de cada persona y termina comprometiéndonos a construir instituciones justas. Entender sus palabras es el primer paso para hacerlas realidad en la escuela, en la calle, en la oficina y en el hogar.
Unidos construiremos un mejor país.
Por: Dr. Darío Antonio Nin
Segundo Adjunto del Defensor del Pueblo · Presidente del Gabinete Educativo
Director de Sin Fronteras Digital
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima, que Dios nos continúe bendiciendo.

