Por Joaquin Núñez
Que mal se ha explicado y se explica este pasaje del evangelio de Lucas. Tan mal que si uno se para a pensar, descubre que el abandono de las prácticas religiosas tiene su origen en confundir rezo con oración, petición con oración.
Nos importa poco el juez y la viuda, nos importa más dar respuesta a la pregunta de Jesús: “Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?.
Compara al juez injusto con Dios, juez supremo y justo; el argumento es el mismo que encontramos en (Mt.7,11) “si siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre del cielo se las dará a los que se las piden?).
En este texto, lo que se pide no es la necesidad o el problema personal de cada uno, sino el ser, antes que nada el ser como Dios y tratar a los demás con el mismo amor con que Dios nos ama.
Nuestra relación con Dios es lo que San Ambrosio nos dice como actitud ante Dios: reconoce su indignidad, se siente pecador y necesita sentirse amado de Dios. Cito a San Ambrosio, el maestro de San Agustín, por encontrarlo en el siglo IV; no es cuestión de nuestros místicos del Siglo XVI o que solo los místicos son los que nos enseñan a orar.
San Ambrosio considera que la oración es fundamental para la vida espiritual de los creyentes. Su discípulo san Agustín, al comentar la frase “pedid y se os dará”, la aplica a pedir el Espíritu Santo. Él afirma que el Espíritu Santo habita en los creyentes, transformándolos para vivir una vida virtuosa.
Jesús nos dice: ”vendremos a él y haremos morada en él” (Juan 14:23). En la promesa de Jesús destaca la intimidad con Dios tenida en la oración con fe y buscando la voluntad de Dios en cada uno de nosotros.
El Papa León XIV , como buen hijo de san Agustín, nos ha hablado de la oración, nos pidió que oráramos “para crecer en la compasión por el mundo”, “para aprender de Jesús a mirar a la humanidad con compasión y actuar para aliviar el sufrimiento de los más débiles”, “profundizar en la oración, en su relación con Cristo, y dejarse transformar por su amor” (Dicho en la 10ª Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación en el 2025).
Esa es nuestra oración: “buscad el reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura“ (Mateo 6:33). Lo malo es que nosotros buscamos las añadiduras.
Preferimos los rezos, incluso aquellos que nos llegan en forma de cadena, que son una blasfemia, no podemos jugar con las cosas santas, Jesús nos dice: ”no tiréis lo santo a los cerdos”, o a los perros (Mateo 7:6).
Preferimos rezar y pedir con rezos milagrosos, que resultan ser mentiras y así, como la oración nos pone en la presencia de Dios en nosotros, que nos puede llevar a una transformación espiritual, ayudándonos a crecer en la fe y a vivir según su voluntad, los rezos de petición formulados por nuestro egoísmo, tienen el resultado de lo que nos dice Santiago (Sant.4,3) “pedís y no obtenéis porque pedís mal, para satisfacer vuestros apetitos”.
Concluimos: la oración de petición ha de ser humilde y confiada al Padre providente que sabe más que nosotros lo que nos conviene.
Feliz domingo, que nuestra Madre de la Misericordia nos enseñe a rezar el Rosario meditando la vida de identidad de su Hijo, para que nosotros también lo vivamos, no como una monótona repetición de avemarías, sino como una vida compartida con Ella.
El Prior.
No quiero palabras que el viento se lleve
Ni rezos vacíos sin tocar el cielo
No busco cadenas ni ritos que mueren
Yo busco tu abrazo, Dios verdadero
No vengo a pedir tesoros del mundo
Ni cosas que pronto se desvanecerán
Vengo a entregarte lo que soy profundo
Haz en mi alma tu perfecta voluntad
[Chorus]
Yo quiero orar para conocerte
Buscar tu rostro y no solo tu mano
Yo quiero amar como Tú lo haces
Romper mi orgullo, sanar mi pecado
Ven Espíritu Santo y mora en mí
Hazme instrumento para servir
No quiero pedir, quiero aprender
A ser como Tú en todo mi ser
[Verse 2]
Como la viuda que clama justicia
Mi alma te busca con perseverancia
No pido lo mío primero en la vida
Te pido tu reino, verdad y gracia
Soy pecador, Señor, lo reconozco
Necesitado de tu compasión
Habita en mí, Espíritu Santo
Haz de mi vida tu habitación
[Chorus]
Yo quiero orar para conocerte
Buscar tu rostro y no solo tu mano
Yo quiero amar como Tú lo haces
Romper mi orgullo, sanar mi pecado
Ven Espíritu Santo y mora en mí
Hazme instrumento para servir
No quiero pedir, quiero aprender
A ser como Tú en todo mi ser
[Bridge]
No quiero rezos sin alma ni vida
Quiero oración que nazca del alma
No vana repetición de palabras
Quiero tu fuego que todo transforma
Jesús dijiste: haremos morada
En quien escucha tu voz y te ama
Vive conmigo, Señor amado
Hazme tu siervo y nunca un esclavo
[Chorus]
Yo quiero orar para conocerte
Buscar tu rostro y no solo tu mano
Yo quiero amar como Tú lo haces
Romper mi orgullo, sanar mi pecado
Ven Espíritu Santo y mora en mí
Hazme instrumento para servir
No quiero pedir, quiero aprender
A ser como Tú en todo mi ser
[Outro]
Que María guíe mi caminar
Y con su ejemplo me enseñe a amar
Rezar no es rito, es comunión
Vivir contigo, Jesús del corazón
Tu voluntad, Señor, quiero vivir
Transforma en santo lo que hay en mí
Inspirado en el Escrito de Joaquin Núñez
(El Prior);Comentario al Evangelio del Domingo XXIX del ciclo C, San Lucas 18,1-8.
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