En audio
Listen to this article

Por Darío Nin

Hola
Qué tal Contigo Darío Nin.

Esta vez con el tema leer el preámbulo y entenderlo. Guía sencilla para entrar a la Constitución Dominicana.

No basta con leer la Constitución. Hay que entenderla. Y el mejor punto de entrada es su preámbulo. Ese párrafo solemne donde el país se mira al espejo y dice quién es, en qué cree y hacia dónde va.

Aquí lo recorro contigo en palabras simples para que cada término cobre sentido ciudadano.

Quién habla y con qué autoridad cuando el texto dice:  nosotros, representantes del pueblo dominicano, libre y democráticamente elegidos, reunidos en Asamblea Nacional revisora.

Está hablando el Congreso en su máxima función. Revisar o fijar las reglas del juego constitucional. No son leyes ordinarias. Son las normas de mayor rango que luego guían a todas las demás.

Libre y democráticamente elegidos. Recuerda que su legitimidad viene del voto popular. Una brújula moral e histórica.

Invocando el nombre de Dios. No impone una religión. Es un gesto simbólico que reconoce una referencia ética superior.

Luego, el preámbulo menciona a Duarte, Mella y Sánchez y a los próceres de la restauración.

Ahí están los principios fundamentales, independencia, libertad, soberanía y la defensa de la patria cuando se la quiso arrebatar.

También honra a los héroes y heroínas que se sacrificaron y al trabajo abnegado de mujeres y hombres que, sin aparecer en los libros, levantan el país cada día.

Los valores que amarran el pacto. El preámbulo enumera valores supremos y principios fundamentales. Traduzcámoslos a la vida cotidiana.

Dignidad humana, ninguna persona es un medio. Todas valen por sí mismas.

Libertad e igualdad, poder elegir y ser tratado sin discriminación.

Imperio de la ley, gobiernan reglas, no caprichos.

Justicia, tribunales imparciales que dan a cada quien lo suyo.

Solidaridad y convivencia fraterna. Cuidarnos y disentir sin odiarnos.

Bienestar social, educación, salud, trabajo digno, no son lujos, son metas del Estado. Equilibrio ecológico, desarrollo que no destruya la casa común.

Progreso y paz, mejorar con inclusión y resolver conflictos sin violencia. Todo eso sostiene la cohesión social, sentir que somos un nosotros.

Unidad y libre determinación. Cuando el preámbulo afirma la unidad de la nación dominicana, declara que por encima de diferencias legítimas hay un proyecto compartido y, al hablar de libre determinación, deja claro que el pueblo dominicano tiene derecho a decidir su destino sin presiones externas.

La forma de nuestra República. Definir a la República como libre, independiente, soberana y democrática no es retórica. Libre, sin sujeción a otra potencia ni a poderes internos que impidan decidir. Independiente, con autogobierno real frente a otros estados. Soberana, el poder supremo reside en el pueblo y se ejerce bajo la Constitución.

Democrática, elecciones limpias, pluralismos, derechos, controles y participación.

Adoptamos y proclamamos la siguiente. Esta fórmula final convierte el texto en Constitución vigente. Desde ese instante, nadie está por encima de ella, ni autoridades, ni partidos, ni particulares.

Leer el preámbulo con esta clave, nos recuerda algo esencial. La Constitución no es un libro de estantería. Es un pacto vivo que empieza por reconocer la dignidad de cada persona y termina comprometiéndonos a construir instituciones justas. Entender sus palabras es el primer paso para hacerlas realidad en la escuela, en la calle, en la oficina y en el hogar.

Unidos, construiremos un mejor país. Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima, que Dios nos continúe bendiciendo.

Autor Darío Nin

SHARE