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En audio
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Señor Jesús, antes de tomar el bate, tomo tu mano.
Antes de confiar en mí, confío en Ti.
Gracias porque me diste fuerza para soñar
y fe para seguir aun cuando muchos dudaron de mí.
Hoy juego para glorificar Tu nombre,
no con palabras, sino con mi ejemplo.
Haz que mi talento hable con humildad,
que mi esfuerzo sea una ofrenda
y que cada juego sea parte de Tu propósito en mi vida.
Si la victoria llega, que no me llene de orgullo,
porque sé que toda gracia proviene de Ti.
Si la derrota llega, que no me robe la fe,
porque sé que también en la prueba Tú me entrenas el alma.
Que nunca olvide de dónde vengo
ni quién me sostuvo cuando no tenía nada.
Hazme agradecido en la abundancia
y digno en la escasez.
Líbrame de la soberbia que destruye
y del dinero que engaña el corazón.
Dame carácter para ser diferente,
valor para ser limpio
y fuerza para resistir las malas influencias del camino.
Que jamás me avergüence de mi fe,
pero que tampoco olvide amar y respetar a los demás,
porque Tú me enseñaste que sin amor nada vale.
Y cuando la pelota golpee mi bate y suba al cielo,
que mi mirada suba contigo
y recuerde que ningún home run es más grande
que la salvación que recibí de Ti.
Hazme instrumento de esperanza para otros,
que mis logros no me hagan grande,
sino útil a Tu voluntad.
Y cuando llegue mi último inning en esta tierra,
permíteme terminar el juego con dignidad
y poder decir:
“Peleé la buena batalla… y corrí mi carrera en fe.”
En Tu nombre, Jesús.
Amén.
