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Por Dario Nin
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“Hostos, Bosch… y yo mirando a los dos”
(voz masculina grave, tono reflexivo, lectura pausada y meditativa)
[Pausa suave – 3s – música entra suave, piano y cuerdas]
Al llegar al Distrito Educativo de Barahona…
mientras espero que el director termine una reunión,
veo un librero en la entrada,
lleno de títulos emblemáticos…
El Quijote, Alicia en el País de las Maravillas,
y entre ellos… un libro de Juan Bosch:
“Hostos el Sembrador”.
[Pausa ligera]
Mientras otros pasan sin mirar,
yo me detengo…
y tomo el libro.
Lo abro por el prólogo…
y me encuentro con una confesión de Bosch
que me atraviesa el alma:
[Cambio de tono – más emocional]
“El hecho más importante de mi vida
hasta poco antes de cumplir 29 años
fue mi encuentro con Eugenio María de Hostos…
35 años después de muerto.
Lo encontré buscando trabajo…
copiando sus originales…
y de pronto Hostos se me apareció vivo
en cada letra, en cada idea,
en cada vibración de su conciencia”.
[Respiración – 2s]
Bosch sigue…
y yo escucho su voz entre líneas:
“Yo vivía con una carga agobiante
de querer ser útil a mi pueblo…
pero Hostos me mostró el camino,
me mostró de qué está hecha el alma de un hombre
consagrado al servicio de los demás”.
[Música crece – cuerdas profundas]
Días después,
reorganizando mis propios libros,
me reencuentro con otro texto…
“Cuentos y Valores” de Villarini Jusino.
Y siento lo mismo que Bosch sintió con Hostos:
ese encuentro íntimo…
entre pensamiento, ética y conciencia moral.
[Pausa reflexiva – 3s]
Villarini compara a Hostos y Bosch…
Y coincide:
“Los ideales son los motores de la conciencia moral.
El ideal último… es el desarrollo del ser humano pleno.”
Pero esa plenitud exige
una sociedad democrática…
no solo política,
sino social, económica y cultural.
[Música baja – tono íntimo]
La conciencia…
esa voz interior que te mira,
que te mide…
que te habla…
que te duele cuando fallas.
Hostos decía:
“Este deber de educar la conciencia
es el deber por excelencia.”
Sin conciencia…
sin sensibilidad moral…
el hombre no es hombre de verdad.
[Pausa – 1s]
Cuando la conciencia se debilita,
dice Sabater,
nace la “imbecilidad moral”:
esa incapacidad
para darnos cuenta del sufrimiento del otro,
ese veneno silencioso
que corroe al pueblo por dentro.
[Cambio de atmósfera – ligera percusión suave]
Bosch escribió catorce cuentos
para despertar esa conciencia moral:
La mujer, El cuchillo, Luis Pie, La desgracia…
cada historia un espejo…
cada personaje un latido…
cada situación un reclamo…
para que el pueblo dominicano
vuelva a sentir…
vuelva a pensar…
vuelva a actuar.
[Música asciende]
Y yo, mirando a Bosch y a Hostos,
entiendo…
que educar la conciencia moral
es tarea de todos:
de la escuela,
de la familia,
de los medios,
de la calle,
del que cree,
del que duda,
del que enseña,
del que aprende.
Porque cuando una sociedad
pierde la conciencia moral…
todos…
tarde o temprano…
pagarán la factura.
[Cierre – música se disuelve lentamente]
Hostos…
Bosch…
y yo mirando a los dos…
aprendiendo aún
a distinguir lo justo de lo injusto…
lo bueno de lo malo…
lo humano…
de lo inhumano.
[Final – piano solo]
