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Por Joaquin Nuñez

El Evangelio de San Lucas está montado como un gran viaje de Jesús a Jerusalén; ya estamos en la meta de Jesús y lo descubrimos, quizá, en el Huerto de los Olivos, desde donde se puede descubrir todo el magnífico Templo que el rey Herodes el Grande les construyó para congraciarse con el pueblo Judío.

Pueden contemplar la magnificencia de algo tan hermoso. Tendremos que detenernos y analizar algo que nosotros los cristianos hemos repetido a lo largo de la Historia de la Iglesia, algo que Jesús considera que no va a quedar “piedra sobre piedra”, como profecía y como empeño de lo que el cristiano ha de rechazar (La Historia del quehacer del Imperio Romano en Israel nos la describe el historiador judío Flavio Josefo el año 70: no quedó “piedra sobre piedra”).

Jesús no se refiere a las piedras del Templo, se refiere a lo que las piedras significan. Un pueblo con una gran diferencia entre los ricos poderosos, vinculados a ese Templo, y el pueblo miserable y engañado, como la pobre viuda que ofrece lo poco que tenía para comer, y así el Señor la ayude; mientras engordan la faldriquera de unos sacerdotes saduceos que niegan la resurrección y esperan la bendición de Dios ahora, porque no tienen pecado.

Cuánta mentira para explotar a un pueblo ignorante. Un Templo donde se sube a comprar la voluntad de Dios a base de donativos y sacrificios y que nosotros hemos repetido, y que Jesús condena apartando las piedras, pues, quiere que ”cambiemos nuestro corazón de piedra por un corazón de carne” (Ez. 36:26).

San Agustín nos dijo hace XVI siglos, (no es algo que nos aclaren los biblistas de hoy), que no solo se refieren a la destrucción del Templo, sino que tienen un significado espiritual. Para él, la destrucción del Templo simboliza la eliminación de la antigua alianza y la instauración de la nueva alianza en Cristo. Por ello nos llama a reflexionar y convertir nuestro corazón y hacer posible un mundo nuevo.

No creamos que va a ser fácil, muchas veces serán los miembros de nuestras propias comunidades. Si estamos atentos a un Papa como León XIV, que solo busca La Paz y la Unidad en la Iglesia, que arremeten contra él; ya encuentra dificultades por la soberbia de quienes creen que no les da la razón, ya buscan como sorpréndele en lo que dicen que dice, unos dicen que afirma que no todos tenemos la verdad.

Si supieran teología sabrían lo que dijo el Papa: la Verdad plena es Jesús. La teología nos lo ha ido descubriendo a lo largo de la historia, apartando toda herejía, pero gustar de toda la Verdad, la gustaremos cuando la veamos cara a cara. Que la Iglesia sea depositaria de la Verdad, no quiere decir que la conozcamos en toda su plenitud. Un hijo de san Agustín no puede equivocar en quien es la Verdad, el Camino y la Vida.

La fidelidad a esa Verdad hace que la advertencia de Jesús “os perseguirán…“, y en la actualidad os asesinaran, os martirizarán. Algo que acontece con más virulencia que bajo el Imperio Romano, sobre todo, en los países musulmanes, y os despreciarán y os insultarán en nuestra sociedad, que con mucho disimulo nos ridiculizan, o nosotros mismos si no vivimos como quiere Jesús. Pero a los que se mantengan fieles, ni un “cabello de sus cabezas perecerán.”

Feliz Domingo, Jesús nos a mostrado cuál es su Verdad, solo si tenemos amor descubriremos al Amor. Que María madre del Amor Hermoso nos acompañe.
El Prior de la Sangre.

Musicalización y adaptación de texto Dario Nin (Dania)

Corazón de Carne

🎶 LETRA COMPLETA – Alabanza cristiana (Versión cantada y poderosa)

[Verso 1]
En un gran templo de piedras, así lo edificaron,
Herodes se lució, el poder lo levantaron,
Pero Jesús lloró, vio la mentira en el altar,
Un pueblo olvidado, y un templo para lucrar.

[Verso 2]
La viuda da su pan, mientras el rico se enriquece,
Sacrificios vacíos, religiones que enloquecen.
Pero el Mesías clama, ya no más corazón de piedra,
Transforma en carne viva, lo que hoy la soberbia quiebra.

[Pre-Coro]
No es la piedra lo que guarda la verdad,
Es el corazón que a Dios quiere adorar.
No son ofrendas lo que Él necesita,
Es un corazón que al prójimo invita.

[Coro]
Cambia mi corazón de piedra,
Hazlo de carne, Señor Jesús.
Que no viva de apariencia,
Sino en Tu Verdad y en Tu Luz.
Aunque el mundo me persiga,
yo proclamo que tú eres Dios,
templos del Espíritu Santo,
sé mi verdad, mi paz, mi voz.

[Verso 3]
San Agustín lo dijo, ya hace tantos siglos,
la piedra que cae, anuncia caminos vivos,
la alianza antigua muere, Cristo la hace nueva,
un templo eterno nace, en alma que se entrega.

[Puente]
Nos perseguirán, como Tú lo anunciaste,
Nos rechazarán, pero no temeremos.
Porque Tú eres la Verdad,
Y aunque el mundo quiera callar,
Ni un cabello nos tocarán… (eco)

[Coro final]
Cambia mi corazón de piedra,
Hazlo de carne, Señor Jesús,
Que el amor sea mi ofrenda,
Y el sacrificio, mi luz.
No hay templo sin tu presencia,
No hay verdad sin tu voz,
Que María nos sostenga,
Madre del Amor… de mi Dios.

[Outro – hablada, susurrada]
Hermanos… Jesús mostró la Verdad.
Solo si tenemos amor… descubriremos al Amo

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