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“Vuelve a la luz – No estás solo”
Hay momentos donde el cristiano siente que la Luz se apagó.
No hay emoción. No hay pasión.
La oración se vuelve mecánica. La adoración no toca.
Todo parece apagado por dentro…
Y uno se pregunta:
“¿Dónde quedó el fuego que sentía al principio?”
Hermano… hermana…
No estás solo. Eso no significa que el Espíritu Santo te ha abandonado.
Jesús mismo nos dejó la clave para salir de ese apagón espiritual:
📖 Juan 14:15-17
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre…
El Espíritu de verdad.”
El Espíritu Santo ya está en ti desde el día que confesaste a Jesús como tu único y suficiente Salvador.
Pero su fuego se aviva cuando obedeces.
Porque la condición para sentirlo fluir es guardar sus mandamientos.
¿Quieres sentir de nuevo ese fuego?
¿Quieres que tu espíritu vuelva a brillar?
Entonces vuelve al primer amor.
Vuelve a obedecer.
Y alguien dirá:
“¿Cuáles mandamientos?”
Jesús lo hizo muy claro… y no son muchos.
Son vida. Son luz.
💡 Los mandamientos de Jesús que Él mismo dijo que son suyos y que debemos guardar, están escritos en los Evangelios.
Aquí están algunos de ellos:
1. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mete y fuerza. (Mateo 22:37 )
2. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.(Mateo 22:39 )
3. Ama a tus enemigos. Ora por los que te persiguen.(Mateo 5:44)
4. Perdona setenta veces siete. (Mateo 18:21-22 )
5. No juzgues y no serás juzgado.(Mateo 7:1 )
6. Busca primero el Reino de Dios y su justicia.(Mateo 6:33)
7. Sé luz del mundo. Sé sal de la tierra.(Mateo 5:13-14)
8. Haz discípulos. Enseña lo que Cristo enseñó.(Mateo 28:19-20)
9. Vive en humildad: el mayor sea como el menor.(Lucas 22:26 )
10. Guarda mis palabras y permanece en mi amor.(Juan 15:10)
¿Quieres que el Espíritu fluya de nuevo? Obedece.
¿Quieres salir del apagón? Vuelve al primer amor.
Y si tú que escuchas aún no crees…
Si quieres esa presencia, ese fuego, esa paz —hoy es tu día.
Basta con decir:
“Señor Jesús, creo en ti. Te recibo como mi único y suficiente Salvador.
Perdona mis pecados. Hazme nuevo. Aquí estoy.”
Desde ese momento…
el Espíritu Santo hace morada.
Y si amas a Jesús y guardas Su Palabra, entonces…
¡Fluye!
“Y ríos de agua viva correrán dentro de ti.” (Juan 7:38)
Vuelve, hermano.
No estás apagado: estás a punto de arder otra vez.
Porque donde Cristo manda, siempre vuelve la luz.
Que Dios nos continúe bendiciendo.
Hno. Darío Nin
