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Esto es de Jesús, Sal de la tierra. narrativas
Jesús dijo:
“La sal es buena…
pero si la sal pierde su sabor,
¿con qué será salada otra vez?”
No sirve para la tierra,
ni para el estiércol,
solo la arrojan fuera.
El que tiene oídos para oír,
que oiga.
Nos dijo también:
“Ustedes son la sal de la tierra;
pero si la sal se desvirtúa,
ya no sirve para nada,
sino para ser pisoteada por los hombres.”
Y añadió:
“Tengan sal en ustedes mismos,
y vivan en paz los unos con los otros.”
Porque la sal conserva,
da sabor,
sana y preserva la vida.
Y Jesús nos llama
a vivir así:
Corazones íntegros,
una fe que no se diluye,
una luz que no se esconde,
un testimonio que permanece.
Sal que no se mezcla con la mentira,
que no pierde su esencia,
que apunta al Reino
y al Señor de toda verdad.
Jesús nos recuerda:
Si perdemos el sabor,
perdemos propósito.
Si dejamos su Palabra,
dejamos el camino.
Pero si permanecemos en Él,
si guardamos sus palabras,
si amamos como Él amó…
seremos sal que transforma,
que da esperanza,
que trae paz,
que anuncia el Reino.
Esto es de Jesús.
Esto es su llamado.
Que Él sea nuestro sabor,
nuestra fuerza,
nuestro Señor.
Amén.
DABSFDSDERD26122025 (Dania)
