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El individuo – la familia – la comunidad – la nación.
*Metáfora del reloj y los roles familiares.
Por Darío Nin
Un país no empieza en un mapa.
Empieza en una casa.
Y antes de la casa… empieza en una persona.
El individuo es la célula de la familia.
La familia es la célula del pueblo.
El pueblo es la célula de la nación.
Todo es un sistema.
Como el mecanismo preciso de un reloj:
si una aguja se atrasa, el tiempo se desordena;
si una pieza falla, todo colapsa.
Así también son los roles.
Dos individuos, con historias y costumbres distintas,
deciden unir sus vidas para formar una familia.
Un esposo y una esposa,
dos voluntades que aceptan que amar es también asumir deberes
y ejercer derechos.
Desde el primer día siembran en tierra nueva
las semillas del respeto, el compromiso y la cooperación.
Y cuando esa pareja decide que la familia debe crecer,
llegan los hijos.
Cada hijo es un individuo con un futuro propio,
pero que nace en un hogar que ejerce un derecho:
el derecho de procrear.
Y asume un deber:
el deber de criar… y criar bien.
Porque cada niño es un ciudadano en formación,
un futuro adulto que será parte de un pueblo,
y que, con el tiempo, llevará sobre sus hombros
la fortaleza o la fragilidad de una nación.
Pero ese deber tiene un límite.
Criar no es encadenar.
Educar no es retener.
Llega el día en que el hijo deja de ser niño,
y la familia debe soltarlo.
Ahora él debe volar con sus propias alas,
y navegar con el mapa de principios que se le sembró.
El hijo tiene su rol:
respeto y obediencia mientras recibe,
y respeto moral mientras respire.
Y cuando llega a la adultez,
le toca asumir su mayoridad con dignidad,
cumplir sus deberes para poder exigir sus derechos.
Y comprender que sus padres pueden acompañarlo moralmente,
pero legalmente, la responsabilidad es suya.
No puede exigir como obligación
lo que ya no están obligados a dar.
Cada rol sostiene al otro.
Si uno se quiebra, todo tiembla.
Porque una familia sólida fortalece un pueblo,
y un pueblo consciente levanta una nación.
Individuo.
Familia.
Comunidad.
País.
Las cuatro piezas de un reloj social
que solo marca el tiempo correcto
cuando todos sus roles funcionan como deben.
