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Por Joaquin Núñez
El Evangelista San Juan, antiguo discípulo de San Juan Bautista y el que más habla de él, hoy nos da la ocasión de descubrir su personalidad, pero sobre todo su carisma y misión en la historia de la salvación. Hoy no nos habla el Evangelista del bautismo, nos lo presenta con la hermosa misión de quien anuncia “al Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”.

Con toda humildad reconoce que solo es su testigo. Nos va narrando quien es Jesús y quien es él. Aquí el evangelista pone en sus labios palabras hermosas, no como precursor sino, como testigo de un quién es Jesús. Debido a una fama que va teniendo entre la gente, los saduceos del Templo de Jerusalén le envían a preguntar si él es el Mesías, mucho más de acuerdo con la Ley que Jesús. “Yo no soy el Cristo, yo bautizo con agua (aquí san Juan Evangelista lo deja claro), pero en medio de vosotros está uno que no conocéis que bautiza con el Espíritu Santo”.

El evangelio nos narra el encuentro de Jesús y proféticamente lo define como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Juan comienza a decir que no lo conocía, quiere decir que esperaba un Mesías guerrero, poderoso y el Jesús que él conocía no tiene nada que ver con la imagen que él se ve obligado, como profeta, a definir como “Cordero que quita el pecado del mundo”, más allá del pueblo Judío,( Cuando Juan Ev. escribe su evangelio, el cristianismo ya se ha extendido por todo el Imperio (años 90-100).

Juan Bt. “conoce a Jesús “, la gran pregunta hoy es: ¿conocemos nosotros a Jesús como aquel que quita el pecado del mundo?. Estamos en una sociedad que es incapaz de conocerse a sí misma, que no es capaz de conocer a tantos que esperan ser reconocidos.

Nadie puede amar a quien no conoce. Hoy se regala el nombre de “Amigo” a uno que encontramos sin conocer quién es; da igual, dentro de nada se olvida si no interesa.

Ser “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, recuerda para el pueblo “la sangre que salvo a los judíos de la muerte en Egipto”. Y para nosotros el sabernos lavados en su sangre.

Nuestro bautismo es en el Espíritu Santo, eso nos compromete a enseñar que Jesús es “Hijo de Dios” con nuestra propia vida. Se nos consagró en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, haciéndonos sacerdotes, profetas y reyes.

Feliz domingo a todos/as, ya estamos siguiendo el curso normal del ciclo A con San Mateo, que María nos lleve de su mano a conocer y amar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El Prior de la Sangre.

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