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Por Joaquín Núñez

“Convertíos porque está cerca el Reino de los cielos”, está es la voz que Mateo pone en boca de Jesús aún hoy.Ya sabemos cómo el Rey Herodes tenía preso en Maqueronte a Juan Bautista donde lo decapitará. Un profeta que “conoció” al Jesús-Mesías y lo dio a conocer como tal.

Cafarnaún se va a convertir en el centro de su vida pública, algunas veces se le conocerá como el “Galileo”, en este caso con desprecio, por ser tierra de “impuros”. Centro comercial, de una aduana, donde el cobrador de impuestos Mateo ejerce su oficio, odiado por todos, ladrón que se enriquece con el hambre de los pobres. El territorio de Zabulón y Neftalí, que ”habitaba en tinieblas”.

Jesús, la Luz verdadera, inicia su historia de Salvación en un sitio marginal, entre gentes ignorantes, donde todo se disculpa, pero desde Jerusalén, todo se juzga y todo se ve, máxime a este pretencioso profeta que se junta con pecadores y con enfermos.

“Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”, es decir, el Reino de Dios; los cielos, en plural, para un judío era donde está el trono de Dios. San Mateo es el que más usa términos que entienden los judíos y que nosotros hemos de tener en cuenta.

La llamada y decisión del seguimiento de Jesús, supone una frecuencia en recibir la enseñanza que va calando en el corazón de unos pescadores ya amigos de Jesús; son unos, ya amigos, que incluso lo hospedan en sus casas, supone una catequesis continuada y ejemplarizante del mismo Jesús. Nadie se puede convertir porque sí, todos necesitamos profundizar y razonar las verdades que creemos. Nuestra conversión no puede ser un “creo porque si”, necesito enamorarme como aquellos que a la llamada madura de Jesús son capaces de dejarlo todo para ser “pescadores de hombres”, de seres humanos.

El Papa León XIV, como buen agustino, tiene muy claras las ideas de un Agustín de hace XV siglos, que urge a la conversión, prescindiendo de cuándo llegará el fin. ”Hoy es el día de la conversión” (2 Cor.). Así, nos recuerda que la urgencia de vivir el presente, es no posponer la conversión para mañana, sino para hoy. Su famosa frase “Ama a Dios y haz lo que quieras”, nos ayuda a entender que la misión, de ser “pescares de hombres” es una cuestión de amor y seguimiento de Jesús como hicieron los Apóstoles.

La Fe es el resultado de buscar la verdad, y esa verdad es Jesús. Él es quien nos ha dicho: “Yo soy la Verdad”. Una verdad resucitada y divina, no un moralista o un ético que pueda gustar, aunque lo interesante es que esta Verdad divina es también humana, cercana, que se hace presente en nuestra vida. Después de seguir a Jesús, con Jesús mostraban su amor, su compasión, su cercanía.

Hoy anunciar el evangelio se anuncia con la vida, como enseñaba Jesús, y que poco a poco aprendieron sus apóstoles. Por eso es cuestión de vivir la fe de manera auténtica y dejar que la gente vea a Jesús en nosotros. La misión es mostrar que has sido “pescado”, que has sido salvado por Jesús y que por eso cambia todo. Es como si la alegría de ser salvado te llevara a querer compartirla con otros. Hoy la mejor manera de evangelizar, pescar, salvar, es mostrar que has sido evangelizado.

También hoy el Señor pasa a nuestro lado y si lo escuchamos nos dice, según nuestras capacidades, “ven y te haré pescador de hombres”, consolando a los tristes, enseñando a los ignorantes, corrigiendo a los equivocados, usando de nuestras habilidades de aquello que nos es conocido y sirva a los demás.

San Agustín ante este pasaje nos dice: ”Pesca, es llamarnos a participar en la misión de Dios de salvar a la humanidad. Como pescadores, no sólo capturamos peces, sino que los sacamos del mar (lugar de muerte) y los llevamos a un lugar seguro. Nosotros como discípulos de Jesús, estamos llamados a sacar a las personas de la oscuridad del pecado y llevarlas a la luz de la verdad.

La pesca no es un acto solitario, es un trabajo de equipo. De la misma manera, nuestra misión como cristianos no es individual, sino comunitaria, con Jesús como líder. Esa es nuestra misión como parroquia.

Feliz Domingo a todos/as, todos somos llamados a ser salvados por Jesús que nos llama a evangelizar y salvar salvándonos, para ello nos llama a amar y descubrir su amor, que María del Amor hermoso nos lleve de su mano.

El Prior de la Sangre.

JNSFDXVES25012026

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