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“Se busca una persona honesta” – Manifiesto para despertar ciudadanía

Por Darío Nin (Dania)

Urgentemente se busca una persona honesta para ser nombrada.
No por un partido.
No por una coyuntura.
Por una nación.

Que sea dominicano de nacimiento u origen,
mayor de edad en años,
pero sobre todo mayor en conciencia.
Que esté en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos,
y aún más importante:
en pleno ejercicio de su responsabilidad moral.

Se busca alguien que sea sincero consigo mismo,
porque solo así podrá serlo con los demás.
Alguien que se ame lo suficiente
como para no necesitar humillar, mentir o imponerse,
y que desde ese amor propio
sea capaz de amar a los otros en igual proporción.

No se busca a quien cambie a la gente por la fuerza,
sino a quien inspire con su conducta,
a quien provoque el cambio
porque vivir correctamente se vuelve contagioso.

Se busca alguien que no prometa,
pero que haga.
Que cumpla
y haga cumplir la Constitución y las leyes.
Que entienda que gobernar
no es administrar privilegios,
sino servir con decencia.

Se busca una persona capaz de reconocer
que los males sociales de la mayoría
siguen ahí,
aun después del 21 de mayo del 2028,
aun cuando él o los suyos hayan cambiado de estatus,
porque el progreso individual no equivale al bienestar colectivo.

En fin, se busca alguien con sensibilidad y liderazgo,
con decisión y buena voluntad.
Alguien que entienda
que la Presidencia no es un ascenso personal,
sino una carga histórica.

Si usted reúne estas condiciones,
preséntese ante la Asamblea Electoral,
para que el pueblo dominicano
le nombre por cuatro años
Presidente de la República.

Y si no las reúne,
se ruega encarecidamente
que no se presente.

Porque el poder tiene trampas antiguas.
Como el río Lete,
que hacía olvidar la vida pasada a quien bebía de sus aguas.
Que nadie olvide de dónde viene
ni lo que prometió al pueblo
cuando ascienda.

Porque existe otro río: Mnemosine,
el de la memoria.
Y el pueblo, tarde o temprano,
obliga a beber de sus aguas amargas
a quienes olvidan.

Y a ti, ciudadano, que eliges:
elige con conciencia.
No votes por el menos malo.
Vota por quien entiendas que es verdaderamente bueno.
Recuerda que no hay presidente sin tu voto,
y que votar bien
es un derecho
y también un deber.

Si esto te parece un deja vú,
no lo es.
Es el mismo llamado repetido durante años,
porque las preguntas importantes
no caducan.

Anímate. Tal vez tú seas esa persona.
Nos volveremos a ver en el camino…

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