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Por Joaquín Nuñez.
A estas horas del caminar cuaresmal será bueno repensar en qué camino estamos. Comenzamos descubriendo que a lo largo de nuestra vida seremos tentados por nuestro egoísmo natural en tres frentes: lo material, el dinero y el poder que nos dará el dinero para dominar y comprar voluntades o para hacer el bien siendo solidarios.

Para nuestro consuelo, Jesús se nos manifiesta como el Hijo de Dios que descubriremos y compartiremos. Ese Jesús nos está esperando para pedirnos el agua de nuestra alma y a cambio hará surgir una agua que hará crecer el agua de la fe y la caridad con quienes están sedientos.

En el cuarto domingo, llamado de LAETARE, de la alegría, Jesús abre nuestros ojos, para mirarlo, y ver en sus ojos a quien hemos de mirar y ver, y hacer lo que Él haría. En el quinto domingo nos habla no de la Resurrección de Lázaro, sino de la vuelta a la vida de Lázaro, así se entiende mejor. Lázaro no estaba en el seno del Padre, era una materia en putrefacción.

San Agustín ve en las tres muertes, que Jesús devuelve a la vida como: símbolo de la salvación. En Mateo.( 9, 18-26), tenemos la vuelta a la vida a una niña, es una conversión rápida. En Lucas (7, 11-17) devuelve a la vida a un joven “en camino”, y en Juan, el evangelio de este Domingo, Jesús saca de la “tumba” a Lázaro, nombre simbólico que significa “leproso”, el peor de los pecados para los judíos.

Para Agustín la vuelta a la vida de la niña, es la conversión de la mente o del “alma”; la del joven, el crecimiento de la voluntad, y la vuelta a la vida de Lázaro simboliza la vida plena en Cristo. Estas tres imágenes representan un “progreso” espiritual, desde la conversión, hasta la vida plena en Cristo.

Los biblistas nos dicen que, (como ya he dicho en otras ocasiones) la Comunidad de Betania, donde no se ven ni padres ni madres, son todos hermanos, es símbolo de una comunidad cristiana. Unos rezan y contemplan, otros se afanan preocupados por los demás y hay quien cae en el pecado. La comunidad entera se preocupa y llama y busca a Jesús.

El catecúmeno que se va bautizar, va aprendiendo que es una comunidad cristiana, que lo van a recibir con gozo, que llama a Jesús, que habla de Jesús, que enseña quien es Jesús, que purifica y define quien es Jesús.“Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.Jesús le dijo:Tu hermano resucitará “.
Marta, como buena farisea, respondió lo que creen los fariseos: “sé que resucitará en la resurrección” del ÚLTIMO DIA. Tal equívoco pasa y se mantiene en la Iglesia. Jesús lo deja claro: “el que cree en mí, aunque haya muerto (el está en pecado) vivirá y el que está vivo (sin pecado) y cree en mí, no morirá para siempre.¿ crees esto?” Es la pregunta que ha de responder el catecúmeno.¿Creéis que si esa pregunta se nos hiciera a nosotros, seríamos capaces de responder según el pensamiento de Jesús.?.Esa es la tesis de este domingo quinto de Cuaresma. Nuestra propia resurrección.Esta escena que San Juan nos narra al principio del siglo II y que su comunidad guarda con todo su amor, nos muestra la idea rectora de Jesús, el porqué de su actuar.

María, aquella que derramó un perfume costoso, que seco con sus cabellos los pies de Jesús, cabellos que solo veía el marido, simboliza el amor de la comunidad, o que tenia o debía tener. Toda comunidad cristiana se reconoce por “mirad cómo se aman” (Jn. 13:34-35). Tertuliano (c.197,d.C.) nos dice que ”los páganos decían: “Mirad cómo se aman y como están dispuestos a morir el uno por el otro”.Jesús es amor y quiere que su comunidad ame como María, la hermana de Marta y Lázaro.

Marta y María protagonizan la búsqueda y la súplica amorosa. Lázaro que parecería el importante, no dice nada, solo Jesús dice ”Lázaro, ven afuera”. El pecado le ha sido perdonado. Eso les queda claro a los catecúmenos, ¿Nos queda claro a nosotros?. Esa respuesta ha de ser nuestra.
Jesús, que está en Betabara, es donde le dicen: “Señor, tu amigo, aquel a quien amas, está enfermo”. ¿Nuestras Comunidades se preocupan de lo que nos puede separar del amor de Jesús.?, porque lo importante es enseñar a los que se van a bautizar la vida comunitaria, cómo han de preocuparse de los que están enfermos del cuerpo o del alma.

Jesús no ha venido a curar enfermedades, la naturaleza de las cosas son falibles, tienen su debilidad; Jesús ha venido a enseñarnos como vivir “cumpliendo la voluntad del Padre”, como lo pedimos en el Padre nuestro. Nuestra Resurrección, unida a la suya, será el día que se cumpla nuestra historia.

Feliz Domingo, quinto de Cuaresma. Caminemos ”con la luz del día ( Jesús), para no tropezar” y “ resucitar, con Lázaro, de nuestras debilidades.

Jesús nos ama. Que la Virgen de Buen Consejo nos dé su gracia.
El Prior de la Sangre.

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