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Por Joaquin Nuñez

Nuestra fe en la Resurrección de Jesús y la lectura del Evangelio de Juan del día de Pascua, puede llevarnos a creer que los personajes que aparecen son y hacen como lo entendemos nosotros. María Magdalena va al amanecer.

El Papa León Magno(540-604) en su Homilía 25, precisamente sobre este mismo Evangelio, hace una síntesis en la que identifica la Magdalena con María de Betania (hermana de Marta) y la mujer pecadora que unge los pies de Jesús. San Gregorio influyó mucho en todos los comentaristas de la Edad Media, en donde se llenan los sermonarios de frailes de una imagen distorsionada de una María de Magdala.

María Magdalena va al sepulcro al amanecer, “estando oscuro”. Los comentaristas nos dicen que “su amor ciego”, sin la luz, no sabe ni espera encontrar otra cosa que un muerto. Entre nosotros el día de Pascua se sitúa en un recuerdo, en recientes encuestas no coincide el Credo con una fe clara en que es eso de la Resurrección.

Encuestas recientes a cristianos (católicos, ortodoxos y protestantes) con un margen del 68% al 13%. Este problema no es nuevo. Al leer a San Juan hemos de estar atentos, una sola coma merece ser comentada.

La Magdalena, totalmente contrariada, estando ”a oscuras”, llega corriendo a “donde estaban Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús diciendo: se han llevado al Señor…y no sabemos dónde lo han puesto”. A partir de ahora la Magdalena será la protectora de quienes, creyendo que saben, ignoran donde “han puesto al Señor”.

“Salieron Pedro y el otro discípulo” a comprobar lo que les dice María Magdalena. El discípulo (a quien quería Jesús) corría más; para San Juan, según el parecer de los biblistas, es el discípulo amante de Jesús, el converso, cuya juventud indica su conversión sin prejuicios judíos de entre los discípulos de Juan, a quien les ha urgido sobre la Resurrección de Jesús, más todavía, sobre este contexto de quienes han conocido y oído a Jesús, que les dijo que resucitaría: en Lc.24:6-7, Mt.16:11 y Jn.11:25-26, “Yo soy la Resurrección y la Vida”. Y predice que “al tercer día resucitará” en Mt. 16:21, Mc.8:31 y Lc.9:22.

Estas enseñanzas las ha recibido y aprendido el auténtico discípulo de Jesús, a quien Jesús ama. Llegar antes quiere decir ”tener sabido lo que van a ver: que Jesús ha resucitado”. ”Llego primero al sepulcro, vio las vendas en el suelo”, Cristo ha resucitado, pero no entró, no es un protagonista, está mudo, y deja que Pedro vea “las vendas en el suelo y el sudario… enrollado en un sitio aparte”. Entonces (Pedro) entendió la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. Y con Pedro toda la iglesia.

San Juan tiene un estilo, según los biblistas, está lleno de “señales”, de símbolos y de figuras que no pueden ser interpretados al pie de la letra.

El Evangelio, de este primer Domingo de Pascua, nos deja claro que María Magdalena solo espera encontrar a Jesús muerto en el Sepulcro. A Pedro confuso por las palabras de la mujer, y el joven a quien Jesús ama, el discípulo tipo, como buen cristiano, creyente en la Resurrección.

Buena Pascua nos ha dicho el Papa León XIV, y nos hemos de desear todos, es una bendición de Jesús resucitado, y bendición que nos deseamos unos a otros. Que la Virgen del Buen Consejo nos lleve de su mano.

El Prior de la Sangre.

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