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ORACIÓN DEL CONDUCTOR DE AUTOBÚS

Por Dario Nin

Padre amado y Creador del universo,
hoy me pongo en tus manos antes de encender este vehículo,
que más que una máquina, es un espacio de vidas,
de historias, de sueños y de esperanzas.

Señor, haz de mí un conductor consciente,
que no solo transporte cuerpos,
sino que también transporte paz.

Permíteme ser un sembrador de buenos días,
un portador de sonrisas,
un instrumento de amabilidad en medio del ruido y la prisa.

Que cada saludo mío alivie cargas invisibles,
que cada palabra sea bálsamo para el que viene herido,
y que mi actitud transforme el ambiente,
como luz que disipa la oscuridad.

Dame, Señor, ojos atentos y mente clara,
para conducir con prudencia y responsabilidad,
porque sé que en mis manos no solo está un volante,
sino vidas enteras, familias completas, futuros posibles.

Hazme consciente de que cada decisión en la vía
puede marcar el destino de muchos,
de quienes llevo conmigo
y de quienes comparten el camino.

Si transporto niños o jóvenes, Señor,
recuérdame que llevo tesoros en formación,
semillas del mañana,
y que mi ejemplo también educa.

Hazme conector de amistades,
transmisor de aliento,
aliviador de angustias silenciosas.

Que mi autobús sea un espacio de respeto,
de paciencia, de humanidad.

Y cuando el cansancio me visite,
renueva mis fuerzas;
cuando la prisa me presione,
regálame dominio propio;
cuando el enojo quiera entrar,
siembra en mí tu paz.

Hoy te pido, Señor,
que me hagas un verdadero transportador de esperanza
y garante de seguridad.

Guía mis manos,
guarda mis reflejos,
protege a cada pasajero,
y a cada ser humano que cruce mi camino.

Y que al final de cada jornada
pueda regresar con la satisfacción
de haber hecho más que conducir:
haber servido.

Todo esto te lo pido con fe,
en el poderoso nombre de Cristo Jesús.

Amén.

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